Este sábado 20 se realizará la bendición y descubrimiento de la placa de reconocimiento a Juan Leandro Hartmann, un joven de Capioví que fuera líder comprometido con la parroquia “San Luis Gonzaga”, participando de numerosos encuentros e integrando el grupo de canto “Servidores del Señor” y que falleciera de manera trágica en 2018. Esta actividad formará parte de las programadas en honor al patrono de su localidad. El complejo parroquial (salón parroquial, aulas de catequesis, cocina y parrilla) pasará a llevar su nombre para mantener vivo su testimonio de entrega. La jornada continuará con una velada de música cristiana, inspiradora de los valores del Evangelio, de la vida de los santos.
El párroco Horacio Fresco destacó el lema elegido para la fiesta patronal de este año: “Joven en la edad y grande en la virtud”, una referencia directa a San Luis Gonzaga, figura que la Iglesia propone como modelo para la juventud.
“San Luis Gonzaga es patrono universal de los jóvenes. Queremos mostrar que seguir a Jesús con pasión y entrega sigue siendo posible también en nuestro tiempo”, expresó el párroco. Dijo que uno de los momentos más emotivos tendrá lugar el sábado 20, cuando se descubra una placa en homenaje a Juan Leandro, un joven integrante de la comunidad fallecido trágicamente tras ser alcanzado por un rayo durante un campamento en Ituzaingó, Corrientes.
“Fue un joven muy querido, siempre presente en los grupos juveniles, el coro, los campamentos y las actividades parroquiales. Queremos que su testimonio siga inspirando a las nuevas generaciones”, sostuvo el sacerdote.
Recordó que cuando llegó a Capioví, en 2020, “y surgía el tema del grupo de jóvenes, de la pastoral juventud o de los coros, siempre surgía el nombre de Leandro, porque fue una persona muy representativa de la comunidad. No fue un chico más del montón, sino alguien que se identificaba mucho con la parroquia”.
Los padres de Leandro, Juan y Jacinta, “que sobrellevaron la pérdida con mucha entereza y esperanza, me contaron que de chiquito su hijo menor había manifestado ese interés particular por las cosas de Dios. Fue monaguillo desde los 8 años y en la adolescencia empezó a participar del grupo juvenil y del coro, donde tocaba la batería. Era un referente de la parroquia y de la zona, ya que estuvo en todos los campamentos que se hacían en aquel momento en Garuhapé”.
Organizaba grupos de jóvenes, campamentos, vigilias de Pentecostés, y en 2015 pedaleó desde Posadas, donde estudiaba electrónica automotriz en el Instituto San Arnoldo Janssen, hasta Asunción para ver al papa Francisco. Por el camino hizo muchas amistades porque era muy sociable.
“Era un chico comprometido, respetuoso, muy sociable, humilde, sencillo. Acá todo el mundo lo conoce y habla bien de él. Dejó un recuerdo muy lindo entre la gente”, acotó el sacerdote, al tiempo que lamentó no haberlo conocido.








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