Volar desde Argentina al exterior cuesta hasta 30% más que al inicio del conflicto en Medio Oriente. El enfrentamiento entre Estados Unidos, Israel e Irán disparó el precio internacional del petróleo y reconfiguró la estructura de costos de la aviación comercial, impactando de forma directa sobre el presupuesto de quienes planean salir del país.
El recorrido del precio del crudo explica buena parte del fenómeno. A principios de febrero de 2026, previo al conflicto armado, el barril de Brent cotizaba cerca de los 66 dólares. Con el avance de la disputa, esa cifra trepó hasta picos de US$ 120, un salto del 82% en menos de tres meses. La consecuencia directa para el mercado aeronáutico fue el encarecimiento del combustible de aviación, conocido como jet fuel, que en algunos mercados llegó a duplicar su valor.
Según la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, el organismo que agrupa a unas 370 aerolíneas y representa el 85% del tráfico aéreo global), se prevé que el precio promedio del combustible para aviación alcance US$ 152 por barril en 2026, un aumento de casi el 70% respecto a los US$ 90 del año previo.
Ese costo tiene un peso determinante en la operación de cualquier aerolínea. El combustible representa aproximadamente el 40% de los gastos totales en los vuelos de largo alcance, lo que lo convierte en el insumo más sensible ante cualquier variación del mercado energético.
Además, a diferencia de otros rubros, no admite recortes operativos: una aerolínea no puede consumir menos combustible si quiere mantener sus frecuencias. En este contexto, además, ocurrió lo contrario: varias rutas se alargaron debido a que, para evitar zonas de conflicto, muchas compañías trazaron trayectos alternativos, lo que elevó el tiempo de vuelo, el consumo y las primas de los seguros de caución.
Cuánto subieron los pasajes
A nivel local, la mayoría de las compañías aéreas siguió la decisión de Aerolíneas Argentinas de aplicar un recargo temporal por la suba del precio del combustible. El cargo es de $7.500 por tramo en vuelos de cabotaje, y de entre 10 y 50 dólares por tramo en vuelos regionales e internacionales, según el destino. La línea aérea de bandera aclaró que monitoreará la evolución del mercado energético para evaluar la duración de la medida.
Así las cosas, y según un informe de la consultora EcoSur, el precio promedio de los pasajes internacionales desde Buenos Aires escaló de US$ 715 a US$ 824, con una suba promedio del 15,6%. Pero el impacto no fue uniforme. El tramo Buenos Aires-Los Ángeles lideró los aumentos con 29%, seguido por Buenos Aires-Nueva York con 23%. Las rutas hacia Miami subieron 17%, mientras que destinos de alta demanda como Madrid, Cancún y Punta Cana registraron incrementos algo superiores al 16%.
A ese escenario se sumó una carga local: la actualización de la Tasa de Seguridad para la aviación, vigente desde el 28 de mayo, ubicó a Argentina como el país con los costos para el sector más altos de la región, según advirtió a Infobae Peter Cerdá, CEO de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA).
Según la última actualización, la Tasa de Seguridad para vuelos de cabotaje trepó de $20 a $6.500 por pasaje, y para internacionales subió de 8 a 9 dólares. El incremento del 15% fue definido desde ALTA como una medida que “atenta contra el crecimiento récord experimentado en el tráfico de pasajeros y pone en riesgo la competitividad del mercado local” y adelantó que recurrirán al ministro de Economía, Luis Caputo, para frenar una dinámica que -según cálculos de la Asociación- acumula una suba de tasas y costos superior al 35% en los últimos dos años y medio.
El doble que en Europa
Argentina cobra hoy unos 2,60 euros por kilómetro de navegación aérea, el doble de lo que se paga en Europa, lo que lleva a que volar desde el país pueda costar el triple que hacerlo desde Brasil o Chile para cubrir la misma distancia.






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