Un comerciante de 46 años de Garuhapé se sentó ayer ante el Tribunal Penal 1 de la Primera Circunscripción Judicial para iniciar el debate que lo tiene como acusado de abusar sexualmente de una niña de 11 años en reiteradas ocasiones y cuando estaba a su cargo como cuidador.
Los hechos que se intentan esclarecer serán analizados por los jueces Viviana Gladis Cukla, Gustavo Arnaldo Bernie y Miguel Mattos (vocal subrogante). Mientras que la acusación corresponde al fiscal Vladimir Glinka y la defensa al abogado de la matrícula, Julio Lenzken.
El encartado llegó al juicio detenido (desde 2022) en la unidad penal 7 de Puerto Rico en el expediente elevado por el juez de Instrucción Leonardo Manuel Balanda Gómez y el respectivo fiscal, Héctor Simon. Se lo acusa como posible autor de “abuso sexual con acceso carnal reiterado en concurso real, varios hechos indeterminados”, delitos previstos en el artículo 119, tercer y cuarto párrafo e inciso F, del Código Penal Argentino, con penas que superarían los 20 años de prisión.
Los hechos endilgados se registraron en diciembre de 2021 y la víctima, hermana más chica de la concubina del acusado, rompió el silencio en 2022 apuntando a su victimario con detalles “coherentes y precisos”, según algunas de las conclusiones de peritos forenses respecto a los estudios realizados.
Durante la lectura del requerimiento y la elevación a juicio del expediente, se pudo saber que el mismo hombre sumaba una denuncia por violencia familiar radicada por una expareja.
El acusado, de acuerdo a los datos obrantes en el expediente, sería propietario de un boliche bailable o bailante de Garuhapé.
Pero también se expusieron detalles del relato de la víctima cuando se denunciaron los abusos: “Fue durante las fiestas de Navidad, mi cuñado me despertó, me bajó el pantalón y me violó mientras me tapaba la cara con una frazada y me gritaba que no llore. Yo solo le pedía que se alejara”.
Tras la denuncia, se iniciaron las pericias y se tomaron entrevistas en las que la menor ratificó los abusos. Entre las conclusiones de los instructores de la causa se remarcó que “la víctima describió el lugar del hecho conforme con los informes de relevamiento ordenados por el Juzgado”.
Se precisó a su vez que, los abusos se sucedieron al menos cuatro veces durante los martes y jueves que la menor quedaba a cuidado del cuñado.
En cuanto a la salud mental del encartado, los peritos concluyeron que tenía pleno discernimiento de los actos y la víctima ofreció un relato coherente y detallado respecto a los hechos, lugar y formas. Y resaltaron que “todo niño es testigo capaz y no se puede cuestionar la validez de su relato”.
Sobre el acusado en el expediente se agregó que no posee “compromisos psíquicos” y que expone “desarrollo intelectual pleno con comprensión de la criminalidad. Aunque actúa a la defensiva, es disociativo en su conducta, abierto hacia afuera para generar buena impresión, reconocimiento y reputación. Pero rígido hacia adentro, con ocultamiento de personalidad e indicadores de narcisismo, problemas psicosexuales, con necesidad de poner a prueba su masculinidad, sentimientos, virilidad y sexualidad. No alucina, tiene impulsividad en riesgo constante”.
Entre las circunstancias que se espera se resuelvan a partir de la etapa de producción de prueba que se iniciará con la reanudación del debate el próximo lunes 8 de junio, se destaca una segunda declaración de la víctima en Cámara Gesell en la que con pocas palabras expresó que había soñado lo que dijo, que lo hizo porque su cuñado maltrataba a su hermana y a su sobrino.
En el informe de la entrevista en Cámara Gesell se detalló que un psicólogo perito de parte participó de la pericia y la obstaculizó insistiéndole a la víctima que reiterara el relato. Lo que habría generado intensa angustia en la niña y que solo respondiera: “Yo soñé nomás”.
En el expediente se destaca que un perito de parte ofrecido por la defensa “expuso comentarios prejuiciosos sobre la víctima al finalizar la entrevista”.
Los profesionales de la salud indicaron, de acuerdo a la elevación a juicio, que las víctimas de abuso atraviesan, según las particularidades de cada caso, etapas de retractación por diversos factores.






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