Lo que comenzó con vales impresos recortados a mano y distribuidos artesanalmente, esta semana dio un salto tecnológico y finalmente el Club Avalor, la red de trueque solidario que se originó en San Javier y se expandió a distintas ciudades, desarrolló una plataforma digital para operar con su moneda social denominada “Semillas” y facilitar los intercambios de usados, bienes nuevos y servicios.
Se trata de un sistema que funciona de manera similar a una billetera virtual, aunque sin aplicación móvil, y opera siempre dentro de un circuito cerrado formado únicamente por los asociados al “Club del Trueque Avalor”.
Un dato saliente: por medio de este sistema solo se puede pagar o cobrar con la unidad de intercambio solidario; es decir, no hay transacciones de dinero de curso real. Se trata más bien de un “vale” virtual que pueden usar entre sí los feriantes del trueque.
De hecho, hay que recordar que ni bien comenzaron a usarse los vales físicos, que fueron el primer paso, tuvieron gran aceptación ya que habían nacido como respuesta a la falta de plata y la necesidad de la gente para acceder a bienes y servicios.
Ahora la iniciativa digital fue creada por Laura Posdeley junto a un ingeniero en sistemas, con el objetivo de simplificar el funcionamiento del club del trueque, reducir costos e incluso ampliar el alcance de la ayuda comunitaria en distintos municipios de la provincia.
“Dimos un salto tecnológico enorme que ya está en funcionamiento por medio de la página web clubavalor.com; se puede operar desde el celular, donde cada integrante puede transferir créditos de ‘Semillas’ que posea al momento de hacer una operación. La plataforma permite realizar pagos mediante QR o emitir un cupón de cobro y compartir comprobantes desde el celular”, detalló a PRIMERA EDICIÓN la docente e impulsora de la iniciativa.
No es una app tradicional
Tal como se dijo más arriba, el sistema no funciona como una aplicación tradicional ni está abierto al público general, sino que su acceso se realiza mediante coordinadores locales organizados por “nodos” territoriales, como hay en San Javier, Itacaruaré, Bernardo de Irigoyen o Iguazú. Asimismo, tiene capacidad para que todos los vecinos de los 79 municipios que quieran sumarse puedan hacerlo.
Cada coordinador obligatoriamente registra a los nuevos integrantes y les habilita un “sobre digital” para operar dentro de la red.
“Invitamos a todos los municipios de Misiones, que tengan un club del trueque o no, y quieran armarlo, a que se sumen a la iniciativa. Los interesados pueden comunicarse conmigo e inmediatamente vamos a ayudarlos a organizarse para que puedan realizar sus intercambios”, acotó la docente, quien dejó su contacto 3754 46-0632 con ese fin.
“La persona que ingresa por primera vez recibe sus primeras diez mil semillas para comenzar los intercambios. Después, cuando invita a otros vecinos, ambos reciben más créditos y así el sistema va creciendo”, contó Posdeley.
Lo mismo ocurría con los vales, que son justamente lo que permite el intercambio (trueque) de artículos.
Actualmente, los productos y servicios aún se ofrecen principalmente a través de grupos de WhatsAapp y ferias presenciales. Allí los miembros acuerdan valores en “Semillas” (Avalor) y al momento de pagar o cobrar realizan la operación digital desde la plataforma.
Posdeley recordó que ella aún financia la impresión de los vales de intercambio, algo que espera modificar una vez que todos se manejen con la plataforma. Por el momento, cada vez que hay feria del trueque conviven los vales físicos con los vales virtuales.
“Yo imprimo los valecitos en mi casa, los recorto uno por uno y costeo todo con recursos míos, de plata y de tiempo. Es muchísimo trabajo”, resumió a este Diario, ya que con el crecimiento de nuevas comunidades lejos de San Javier, surgió la necesidad de digitalizar el mecanismo porque se dificultaba el envío de los vales.
Por otra parte, la mujer aclaró que el sistema “no busca reemplazar al dinero ni funcionar como una moneda paralela”.
“Solo es una herramienta comunitaria basada en la confianza y la reciprocidad para hacer más justo el trueque de una cosa por otra”, afirmó.
Es importante destacar que el esquema combina intercambios en efectivo y créditos solidarios según el rubro. En las ferias del club, por ejemplo, los artículos usados se comercializan íntegramente en “Semillas Avalor”, mientras que la compra o venta de alimentos y servicios mezcla porcentajes en pesos y créditos comunitarios, que generalmente son 70-30; es decir, el 70% del servicio o el bien nuevo debe pagarse en efectivo y el 30% con créditos “Semillas”.
“La experiencia genera movimiento real entre emprendedores. El domingo me surgió el caso de un electricista que cobró parte de un arreglo en efectivo y otra parte en ‘Semillas’, y luego utilizó esos créditos para pagar otros servicios dentro de la red. A la gente le funciona, le da trabajo y hace mover la plata. Lo importante es que mucha gente que antes estaba sin trabajo vuelve a tener actividad”.







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