Con la llegada de las fechas patrias, el locro vuelve a ocupar un lugar central en mesas familiares, peñas, clubes e instituciones educativas. Durante la jornada de ayer cientos de emprendedores ofrecieron el tradicional plato y apostaron a cocinar en la vereda, de a ratos, preocupados por los contratiempos que podía generar el clima. Lo cierto es que, con distintos precios y variadas recetas, los comensales tuvieron resuelto el almuerzo del Día de la Patria.

Como sucede desde hace un tiempo, Ivan Arenhardt, se instaló sobre la vereda de la avenida Tambor de Tacuarí, acompañado de su familia y de buena música. Contó que empezó durante la pandemia y que “nunca antes había hecho locro. Aprendí a través de una videollamada gracias a mi amigo Javier Plech y cuando lo terminé me dijo que estaba mejor que el suyo. Lo hago por gusto más que por ganancia, ya que los vecinos de la Chacra 45 lo piden”.
Mientras revolvía la olla de la que puede sacar cien porciones, comentó que “lo hago a mi gusto. No le pongo mondongo ni chorizo, pero sí mucha carne y mucha verdura. El año pasado también nos agarró la lluvia, pero se fue toda la preparación. Una vez que se culmina con los pedidos, siempre entregamos a la gente que más necesita, siempre tengo bandejitas de sobra”. Feliz por esta iniciativa, dijo que “esto es un trabajo grande, porque si bien se ve solo la parte de la cocción, son uno o dos días de seleccionar las verduras y demás”.
A unos pocos metros, Ivana Barraza confió que el tema de hacer locro en las fechas patrias “es para poder mantener lo cultural, para que no se pierdan las tradiciones. Adornamos nuestro espacio como para decir, no hace falta que haya un mundial para que podamos llevar en alto nuestros colores. Es más que nada por tradición. Vengo de una familia donde toda mi gente en todas las fechas patrias cocinaba las comidas patrias, nos juntábamos todos, eran días para celebrar, para compartir, para disfrutar. Y tratamos de mantener eso”. Hace poco abrió las puertas de un local gastronómico y ya “hicimos locro para el primero de mayo. Los vecinos nos acompañaron, la respuesta de la gente fue muy linda. Decidimos seguir hoy y lo vamos a replicar el 20 de junio y el 9 de julio”, agregó.

Los integrantes del ballet Kolomeia -de la Asociación Cultural Ucraniana 27 de Agosto- también organizaron una gran venta de locro, pastelitos, empanadas, para juntar fondos destinados a la organización del 40 aniversario del cuerpo de baile, en noviembre venidero. Christian Reineck manifestó que lo recaudado también será empleado para una función especial que se hará en julio en el Centro del Conocimiento, donde habrá un invitado especial, asimismo para el montaje de danzas y la renovación de trajes, entre otros.
A Facundo Dávalos le gusta la gastronomía. Había hecho otros locros, para colaborar con otras personas, pero nunca con el ánimo de comercializar. Para este 25 hizo una convocatoria por redes sociales y tuvo buena aceptación. “Me animé para este 25, papá me prestó la casa y la idea es seguir haciendo en las fechas patrias. Quiero empezar mi emprendimiento, tengo muchas ideas en la cabeza y trato en lo posible de llevarlas a cabo”, compartió. Su receta lleva porotos, zapallo, mandioca. “Muchas veces se cree que el locro tiene que pertenecer a una receta específica, pero en realidad depende de la zona, de lo que a uno le guste y lo que consume la gente. Trato de darle la identidad nuestra”, acotó.
Empezó a las 5.30 porque “ya había hecho la preparación de los ingredientes, que estaban cortaditos, listos” y esperó a los comensales con música folclórica y una gran bandera argentina en la entrada. “Eso soy yo, somos nosotros. Espero que guste y que pueda llegar a mucha gente porque está hecho con amor de vedad”, aseguró el joven.






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