Luego de varios años de radicada la denuncia y finalmente con el expediente elevado a juicio, un hombre de 69 años tenía fecha de debate el pasado martes ante el Tribunal de Oberá por un caso de abuso sexual. Decidió declararse culpable y pidió un juicio abreviado.
El acusado es un jubilado con domicilio en la localidad de San Vicente. Estaba imputado por los delitos de “abuso sexual simple agravado por el vínculo”. La víctima fue su nieta, entonces de 10 años.
Acerca del hecho, éste fue denunciado por la hija del acusado. Era la tarde del 21 de septiembre del 2017, cuando ella llevó a sus dos hijas menores hasta la casa de su padre (abuelo de las niñas). Le había encomendado que las llevara hasta la casa de su hermana (tía de las pequeñas).
Sucedió que como ya era tarde, la tía había salido de su casa para ir a una iglesia, por lo cual el abuelo se quedó con sus nietas en la casa.
Se hizo de noche y el hombre le dijo a las pequeñas que ya era hora de dormir. Los tres fueron a la misma habitación.
En un determinado momento, el abuelo despertó a su nieta mayor y la llevó hasta su cama. Comenzó a sacarle las ropas y empezó a acariciarle las piernas, cuando se despertó la hermana menor, de cuatro años.
Esto lo hizo desistir de su accionar. Pero le advirtió a su nieta de 10 que no se lo contara a nadie porque sino le iba hacer algo malo. Pero pasados los días la menor le dijo a su mamá lo que había pasado.
En un acuerdo ofrecido por el fiscal Juan Pablo Fernández Rissi, el encartado se declaró autor penalmente responsable del delito por el que se lo acusaba. Firmó una pena de tres años de prisión en suspenso que los jueces homologaron de inmediato.






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