Los primeros relatos de testigos en el juicio oral al instructor de artes marciales Richard Arnaldo Cristaldo, acusado de matar a un adolescente de 15 años y arrojarlo a un tajamar en San José, en agosto de 2020, fueron puntuales y correspondieron a peritos de la Policía Científica y el Cuerpo Médico Forense (CMF), en total siete.
Las declaraciones ante los jueces del Tribunal Penal 2 de Posadas, Augusto Gregorio Busse, César Antonio Yaya y Martín Alejandro Rau, fueron expeditivas y precisas respecto a la labor profesional de cada uno de ellos sobre el cuerpo de César Daniel Tizato y la presunta arma utilizada para asesinarlo durante la tarde del 30 de agosto de hace casi seis años en una laguna privada.
Los peritos del CMF del Superior Tribunal de Justicia remarcaron que la causa de muerte fue un único disparo que le penetró el lado izquierdo del pecho entre dos costillas, dañó un ventrículo y salió por la espalda.
Sobre este punto, el médico Carlos Joaquín Heredia, definió las lesiones del disparo como “perforantes y penetrantes” y determinante para el óbito.
También señaló que en la tráquea de la víctima hallaron una hoja de planta lo que apuntaló el informe de autopsia respecto a que César Tizato fue arrojado herido de bala al agua pero aún con vida.
Sobre la pericia balística, Lucas Bogado, licenciado en criminalística integrante de la Dirección Policía Científica, detalló que Tizato recibió un solo disparo en sentido descendente de derecha a izquierda. Por la morfología de la herida determinó que la bala ingresó de frente y salió por la espalda.
Resumió: “El orificio de entrada en el cuerpo es más chico que el de salida” y agregó que, por el avanzado estado de descomposición del cadáver en el agua, no se pudo determinar la distancia del ataque porque ya no registraban rastros del pólvora o quemadura ambas lesiones que permiten analizar este punto.

Daiana Salazar, también licenciada en criminalística y miembro de la Policía Científica, aportó los detalles que completaron la pericia. Manifestó que el disparo correspondió a un rifle de aire comprimido modificado para percutar un proyectil calibre 22 y que el ataque a Tizato no correspondió a un disparo accidental de acuerdo al mecanismo del arma secuestrada a Cristaldo y que utilizaba para cazar carpinchos, según el relato del propio encartado el martes durante el inicio del debate. Afirmó que la pericia al rifle del imputado determinó que había sido utilizado, percutado, que se hallaron rastros de nitritos y nitratos de pólvora.
Dos licenciados en bioquímica del CMF se explayaron sobre la aparición de algas microscópicas unicelulares en las muestras tomadas de la médula ósea de la víctima. Se trata de las denominadas diatomeas que se hallan en el agua dulce o marina y, en este caso fueron detectadas en el cuerpo examinado.
La explicación respecto a la aparición de estos rastros no es excluyente para definir que el menor murió ahogado o que no fue determinante el disparo.
Por el contrario los médicos forenses fueron concluyentes respecto a que la bala ingresó por debajo de la tetilla izquierda de Tizato y le dañó el corazón. Además, señalaron los bioquímicos que las diatomeas, por difusión pasiva atraviesan post mortem hasta el hueso.
El juicio se reanudó hoy a las 8.30 y se esperan declaraciones de familiares y allegados a César Daniel Tizato y al acusado de quitarle la vida, Richard Arnaldo “Grulla” Cristaldo.





