Llegar a la casa propia en Argentina es una materia pendiente y cada vez más compleja para las familias. Al respecto, el último informe de la Fundación Tejido Urbano registra una caída considerable de los propietarios de casas y terrenos, del 67,3% al 61,9%.
Es el dato más crítico del informe que analiza los cambios en las condiciones de vida en los hogares de los argentinos, según la Encuesta Permanente de Hogares entre 2016 y 2025. La marca cayó al 61,9%, lo cual es el dato más crítico del informe que analiza los cambios en las condiciones de vida en los hogares de los argentinos, según la Encuesta Permanente de Hogares entre 2016 y 2025.
La otra vereda muestra que subió la proporción de inquilinos del 17,7% al 20,5%. Esta situación es una tendencia en ascenso en las grandes ciudades del país.
¿Qué pasó con los servicios básicos de los hogares?
Según el informe de la Fundación Tejido Urbano, en este aspecto hay una mejora en el servicio de agua y una caída en el del gas. A esto, en el informe se lo denomina como la “paradoja de los servicios”.
“Mientras que el acceso al agua potable y las cloacas registró leves incrementos, el gas de red sufrió una caída, pasando de cubrir el 71,4% de los hogares al 65%”, se describe en el informe, donde se argumenta que “esto explica por qué la proporción de hogares que carecen de al menos uno de los tres servicios básicos aumentó del 44% al 47,3%”.
Otro de los puntos indispensables para la vida de las personas es la salud y aquí, tal como se expresa en el informe, hay un éxodo de las prepagas al sistema público. Al respecto, se refleja la presión económica sobre los hogares a través de la cobertura médica. Y en este contexto, el análisis muestra una disminución de las coberturas pagas de obras sociales y prepagas, las cuales bajaron del 68,8% al 65,4%.
La respuesta sobre este punto es que se dio un aumento de la dependencia del sistema público, que ahora debe atender a 1,8 millones de personas más que en 2016. Esto representa un 8,5 a 10,3 millones.
Pero no todo es negativo, ya que la noticia positiva surgida del informe es que se vio una sustancial mejora en la educación, que muestra avances sólidos en las condiciones educativas.
En cuanto a la asistencia de niños y jóvenes, subió de 94,4% al 97,8% entre los 4 y los 17 años. Los hogares con clima educativo “bajo y muy bajo” descendieron drásticamente del 52,8% al 39,7%; mientras que la población con nivel universitario completo aumentó del 22,1% al 24,8%.
Mejora en indicadores de hacinamiento y hábitat
El hacinamiento crítico de más de tres personas por cuarto bajó del 2,7% al 1,9%, lo que representa, a nivel nacional, unos 47.000 hogares menos en esta situación. Además, hubo una reducción en la cantidad de personas que viven cerca de basurales. Pasó del 7,1% al 5,3% y en zonas inundables del 11,2% al 8,2%, aunque esto último se vincula parcialmente con la sequía histórica reciente.





