Laura Kuperman
Educadora Canina.
376 4-636-551
Los perros “hablan” y su lenguaje es universal. Su forma de comunicación es no verbal y sus gestos y señales son tan rápidos que solamente prestando atención y con la práctica aprendemos a captar. Los perros han heredado este lenguaje de los lobos, quienes lo usan, y todas las razas, independientemente del tamaño, color o forma, las tienen y las utilizan.
Por ejemplo, en lo que sería lenguaje de apaciguamiento, cuando tu perro bosteza o parpadea en un ambiente tenso con otros individuos, está comunicando que no busca confrontación, sino relajación y que no los considera una amenaza.
Si observas con atención vas a notar que, cuando otro perro se le aproxima, tu perro gira la cabeza para un lado y luego la vuelve, o mantiene la cabeza de lado durante un tiempo. Esta señal le comunica “que se calme”, porque probablemente el otro perro se le vino muy rápido o directamente, en lugar de hacerlo con el típico rodeo como debería ser.
Cuando nosotros, u otra persona, se para o se inclina sobre nuestro perro, puede que se quede inmóvil, girando la cabeza, así comunica malestar o que está asustado con el acercamiento y si asustado como está, comienza a ladrar o gruñir, se debe girar la cabeza y para mirar hacia el otro lado.
En fin, las señales con las que nuestros perros se comunican son infinitas, a nosotros, sus guías y tutores, nos corresponde aprender a observarlas.








