Laura Kuperman
Educadora Canina.
376 4-636-551
Las capacidades sensoriales de los perros son distintas a las nuestras. Podemos decir que tienen niveles de percepción que nosotros desconocemos. Veamos las diferencias:
El olfato: está 15 veces más desarrollado que el de las personas, detectan olores incluso de baja concentración y distinguen cantidad de olores diferentes. Por otra parte, cuentan con una memoria olfativa que se prolonga en el tiempo. Por eso son importantes los ejercicios de estimulación olfativa en la etapa de socialización.
El oído: 4 veces más agudo que el nuestro. Son capaces de escuchar frecuencias altas (hasta 65,000 Hz) mucho mejor que nosotros. Es importante mantenerlos limpios, secarlos después del baño y evitar los hisopos para prevenir molestias.
El gusto: es el menos desarrollado en los perros. Su lengua tiene menos de 2.000 papilas gustativas, frente a las 9.000 del ser humano. Su lengua es más lisa, estrecha y plana que la nuestra, y carece de las típicas rugosidades que caracterizan a la de los humanos. Eso le hace menos sensible que nosotros a los sabores.
La vista: tienen una sensibilidad a los movimientos periféricos unas 10 veces superior a la nuestra, pero la sensibilidad a la luz y la visión nocturna es similar a la del hombre. Tampoco distinguen todos los colores, solamente algunos matices.
El tacto: es el primer sentido que desarrollan. Usan los receptores en su piel y almohadillas para sentir frío, calor y dolor. Sus bigotes son sensores clave para explorar su entorno.








