La voluminosa obra de los apasionados observadores de aves Sergio Moya y Francisco Capli, recientemente publicada, tendrá su lugar en dos jornadas de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Será una oportunidad para llevar la selva al corazón cultural del país y promover acciones concretas para su conservación.
En tiempos donde la velocidad domina y la profundidad escasea, hay libros que eligen ir en sentido contrario. No buscan resumir: expanden. No simplifican: revelan. “Aves de Misiones y la Selva Atlántica” es uno de ellos. Su presentación en la Feria no es un dato más: es el momento en que la selva misionera se planta con identidad propia en uno de los escenarios culturales más importantes del país.
Impulsado por Sergio Moya junto a Francisco Capli, el libro reúne cerca de 600 páginas a todo color, más de 1.250 fotografías tomadas en ambiente natural y la totalidad de las especies de aves registradas en la provincia. Pero quedarse en los números sería apenas rozar la superficie. No es solo una guía, ni un manual técnico, ni un catálogo visual: es todo eso a la vez, y además una herramienta concreta de conservación.
La obra tendrá tres presentaciones en el marco de la Feria. La primera será el 7 de mayo a las 16, en la sala Tulio Halperin, durante el Día de Misiones, junto a la delegación coordinada por la Secretaría de Cultura provincial. Luego continuará el 8 de mayo a las 17 en el espacio de Misiones dentro del stand del Chaco, y a las 18 en el stand de Aves Argentinas, en el Pabellón Amarillo. Con una tirada limitada, los autores no solo exhibirán el trabajo, sino que lo pondrán en circulación con la intención de generar vínculo con los lectores.
“Aves de Misiones y la Selva Atlántica” es uno de los once títulos que representan a la provincia en esta edición, seleccionado por un Comité de Lectura. En ese contexto, el libro sostiene una identidad clara: habla desde el territorio, pero interpela incluso a quienes nunca pisaron la selva.
Mucho más que aves
El lector no encontrará solo fichas técnicas. Cada especie incluye mapas actualizados, estado de conservación, nivel de dificultad de observación, comportamiento, alimentación y acceso a sus cantos. También propone un recorrido por sitios de avistaje, entendiendo que nombrar es una forma de conservar.
El origen del libro está lejos del escritorio. Nace en “La Reservita”, un predio de unas 40 hectáreas de selva atlántica al sur de Misiones. Allí, Moya observa, protege, documenta y restaura. Lo que comenzó como respuesta a un incendio en 2020 se transformó en un proyecto independiente sostenido por una red de “Guardianes”, micro-mecenas comprometidos a largo plazo.
Desde ese espacio, el trabajo integra cámaras trampa, registros sonoros y desarrollo tecnológico, en articulación con la Universidad Nacional de Misiones, para monitorear incluso la caza furtiva. Ciencia, intuición y una certeza incómoda: los tiempos de la naturaleza no coinciden con la urgencia humana. “Plantamos árboles que recién en ochenta años van a estructurar la selva. Sabemos que no lo vamos a ver, pero igual lo hacemos”, resume Moya.
El punto de partida no fue académico, sino personal. Moya lo dice sin rodeos: nunca tuvo, de chico, un libro de aves de Misiones. Este es, en esencia, el libro que le hubiera cambiado el recorrido. Y ahí está la clave: no se trata solo de mostrar especies, sino de generar vínculo.
La Feria como punto de partida
La presentación en la Feria no marca un cierre, sino un comienzo. Un libro así no se agota en la lectura: busca circular, incomodar, despertar curiosidad y, sobre todo, generar acción. Por eso, parte de la tirada estará destinada a escuelas y reservas que de otro modo no podrían acceder a él.
En un contexto donde la crisis ecológica suele narrarse desde la pérdida, “Aves de Misiones y la Selva Atlántica” propone otra mirada: la de la resiliencia. La selva sigue viva. Y mientras haya quienes la observen, la estudien y la cuiden, todavía hay margen.
Sobre los autores
Francisco Capli es licenciado en Física, especialista en investigación de mercados y campañas electorales, con foco en Paraguay. Desde hace más de 20 años se dedica a la observación y fotografía de aves en distintos países de América del Sur.
Sergio Moya es doctor en Ciencias de la Ingeniería e ingeniero en Electrónica, graduado de la Universidad Nacional de Misiones, donde se desempeña como docente e investigador. Desde 2014 estudia, fotografía y registra los comportamientos y cantos de aves de la región, con especial énfasis en especies selváticas y endémicas. Su objetivo es claro: acercar la naturaleza a la sociedad para que la conservación se vuelva una práctica cultural.










