Medios de todo el mundo hablaron de “batacazo” o de “sorpresa” tras la pelea del último fin de semana en Las Vegas donde el boxeador misionero Ismael “El Terrible” Flores le dio una lección boxística al mexicano Isaac Lucero, quien estuvo invicto hasta el sábado.
El nacido en Campo Grande y que comenzó bien de abajo, en la tarefa, sabe que el camino no fue fácil y se preparó física y mentalmente para estar hoy en todos los portales de boxeo luego de la exhibición que dio en uno de los escenarios más emblemáticos del boxeo mundial.
La aplastante victoria por puntos ante Lucero (98-92, 99-91 y 98-92) y la obtención de los cinturones NABO WBO – Continental Americas superwelter dejó un fuerte impresión en el ambiente internacional y lejos de tirar la toalla, “El Terrible” apuesta a lo grande: el título mundial.
En una amena charla con FM 89.3 Santa María de las Misiones, Flores no ocultó su emoción, aunque también reflejó el desgaste que implicó llegar hasta ese momento. El púgil misionero recordó su recorrido: desde su partida de su Campo Grande natal, su llegada a Barcelona, el sacrificio del día a día entrenando, su amor por el box y el nunca olvidarse de la familia.
Un camino largo, de sacrificio y decisiones difíciles
El presente del boxeador está marcado por una historia de esfuerzo y resiliencia. Radicado en Barcelona, España desde octubre de 2019, Flores atravesó momentos complejos: “Es un camino muy largo, de mucha incertidumbre. Podés entrenar muchísimo y la oportunidad puede llegar o no. Siempre le digo a mi familia que prefiero intentar y que no se dé, antes que quedarme con la duda. Nunca voy a dejar nada en el ‘qué hubiera pasado’”, expresó.
Con dos bolsas de ropa llegó a España y fue cobijado en el gimnasio de Maxi y Ángel, donde hasta hoy en día entrena. “En el gimnasio me dieron casa, comida, todo. Me adoptaron como un hijo. Cuando peleo también lo hago por ellos”, aseguró Flores. En el medio, encontró el amor de Nerea Alejo Pérez, su novia que lo acompaña a todas partes, en las buenas y en las malas.
Actualmente, descarta mudarse a Estados Unidos pese al salto en su carrera: “Mi idea es seguir en España. Tengo mi vida armada acá. Si pudiera, volvería a Argentina, pero hoy mi realidad está acá”, afirmó, quien cuando se dan los tiempos visita a sus padres en Campo Grande.

La estrategia que sorprendió en Las Vegas
Flores recordó que la pelea en Las Vegas llegó con escaso margen de preparación formal: “Nos avisaron con dos semanas de antelación, pero esto viene desde hace mucho tiempo. Llevo muchísimo trabajo detrás, muchos días sin ganas de levantarme, igual levantándome, dieta, sacrificio… es un camino largo que uno recorre para cuando llega la oportunidad”.
En ese marco, rememoró que muchos púgiles latinos llegaron a la velada de Las Vegas para “rellenar” la cartelera de un espectáculo casi enteramente para el público mexicano, por eso la relevancia del batacazo. PeroFlores explicó que el triunfo no fue casualidad, sino producto de un análisis previo del rival -que tenía 18 peleas invictas y 14 KO- y una ejecución táctica precisa: “Sabíamos que él iba siempre hacia adelante, que no manejaba bien los movimientos laterales. La idea era presionarlo. Cuando vio que nosotros tirábamos tres, cuatro o cinco golpes contra sus dos, ahí se le complicó”, analizó.
El misionero dominó el combate y recién tomó real dimensión de la victoria al escuchar su nombre: “Como no entiendo inglés, me guiaba por lo que me decía la esquina. Cuando dijeron ‘Ismael el Terrible’, ahí entendí verdaderamente que había ganado”, contó a la FM 89.3.
El impacto del triunfo y el objetivo próximo: ser campeón del mundo
El golpe en Las Vegas no solo significó una victoria, sino una carta de presentación en el boxeo grande. “Era una pelea importantísima para nosotros. No es lo mismo ganar en cualquier evento que hacerlo en un evento armado para mexicanos. Por eso hoy se habla tanto del batacazo”, analizó.
Ahora, lejos de apresurarse, Flores apuesta a la calma para definir su futuro: “Quiero tomarme una o dos semanas para decidir con la cabeza fría. Una mala decisión puede llevarte tres, cuatro o cinco años de mala carrera”.
En ese sentido, reveló una reflexión personal previa a la pelea que hoy cobra otro significado: “Yo le decía a Dios que quizás no estaba para pelear por un título mundial todavía, que quería cuatro o cinco peleas más. Y al otro día me llega esta pelea en Las Vegas contra uno de los mejores. Eso nos dio a entender que estamos para cosas grandes”.
Más allá de la prudencia, el misionero no duda al hablar de su meta principal, que ahora siente más cercana que nunca: “Sigo con esa meta y ahora más. Ahora hay que seguir trabajando para cuando llegue la oportunidad del título mundial, aprovecharla”, resaltó.

Un mensaje para Misiones, para Argentina y lo que viene
Tras el impacto de su triunfo, el boxeador recibió cientos de mensajes de apoyo, especialmente desde Misiones. “Lo primero que hice fue responderle a mi madre y a mi padre. Pido disculpas porque no me alcanza el tiempo para contestar todo”, contó con un tono español ya adoptado.
Aquí, Flores hizo un parate y se paró en la vereda de enfrente de Sergio “Maravilla” Martínez quien, de alguna manera, tuvo una carrera parecida a la suya, radicándose en España y explotando desde allí hasta ser campeón del mundo. El exboxeador había expuesto que el boxeo argentino no es competitivo como lo fue y estaba muerto. Para “El Terrible” Flores la mirada es distinta: “Yo creo que el boxeo argentino no está muerto, está más vivo que nunca. El problema son las promotoras. Hay grandísimos boxeadores, campeones, pero no tienen el respaldo. Los que pagamos el pato somos los boxeadores”, apuntó el boxeador de Misiones.
De cara al futuro, ya tiene claro el camino: descanso breve, vuelta progresiva a los entrenamientos y decisiones estratégicas. Pero, sobre todo, un sueño intacto: “Ojalá Dios me bendiga con un título mundial para devolverle al boxeo y a la vida todo lo que me dieron”.












