El sacerdote croata Ivo Pavić regresó a la Argentina y sumó a Misiones a su visita a fin de compartir tres jornadas de sanación a través de la oración en la Diócesis de Oberá. Estuvo en la Parroquia San Vicente de Paul, de San Vicente; parroquia Santa Teresita del Niño Jesús, de 25 de Mayo; parroquia Cristo Rey y parroquia San Pantaleón, ambas de Oberá.
El reconocido franciscano permanecerá en el país hasta el 6 de mayo con el propósito de recorrer Chaco y Mendoza, compartiendo jornadas de oración, sanación y renovación espiritual. Al finalizar la celebración en la parroquia San Pantaleón -traductora mediante- el religioso habló con PRIMERA EDICIÓN y dejó un mensaje de paz para los pobladores de la tierra colorada. “Dios nos quiere dar todas las bendiciones y todas las gracias, pero tanto cuanto nos abramos, tanto vamos a recibir. Tanto cuanto creamos, Dios nos va a dar tanto, porque Dios no nos va a obligar a nada, no a la fuerza, sino que mucho depende de nuestra fe, de nuestra voluntad. Dios nos quiere dar, pero hay que aceptarlo con fe. Creo que en estos días Dios derramó muchas gracias y estoy muy agradecido”, dijo quien es párroco de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en Šurkovac, Bosnia y Herzegovina.
Respecto a la situación difícil por la que está atravesando el país, que produce tristeza y angustia en la ciudadanía, sostuvo que “a veces nos quejamos de los políticos, pero también somos responsables de esto. Si nosotros creyéramos más, tuviéramos más fe, entonces vendrían bendiciones sobre nosotros, sanaciones, liberaciones, y bendiciones para la patria, para el país. Cada uno de nosotros tiene que abrirse más y creer más, porque la tristeza y la angustia no son signos de bendición. Pero esto se puede dar vuelta y hacer que sea una bendición, pero mucho depende de nosotros, de nuestra entrega a Dios”.

Indicó que “vi a feligreses en ese estado que van a la iglesia, que están preocupados, que están angustiados. Esto significa que descuidamos nuestra alma, porque son enfermedades del alma. Por ejemplo, si el hombre no alimenta su cuerpo, se enferma. Y lo mismo pasa si no alimentamos nuestra alma con la oración, con los sacramentos, con las bendiciones, con las palabras de Dios. Se enferma. Y entonces viene la depresión, la angustia, la tristeza. Es decir, todas estas son enfermedades del alma, porque nosotros nos olvidamos de ella”.
Agregó que “nos preocupamos mucho más por el cuerpo, y nos preocupamos poco por el alma. Y como el alma no se alimenta, entonces se enferma”.
Indicó que pudo recorrer un poco la provincia y “me di cuenta que en cada parroquia es distinto. Son distintos los creyentes, la predisposición. Por eso podría decir que mucho depende también de los pastores, de cómo los educan, qué es lo que predican”.
Sobre la Argentina, “puedo decir que es un país con mucha bendición de Dios. Dios bendijo mucho a esta patria, también con la riqueza de la naturaleza. Pero tenemos que empezar a creer más, a tener más fe. Todos los días hay que rezar, todos los días hay que adorar, leer la Palabra de Dios, arrepentirnos, y que el Señor esté siempre adelante de nuestros ojos. Y eso es lo que yo deseo y lo que quiero”.
Antes de finalizar aseguró que “me gusta mucho la gastronomía argentina” y que su regreso dependerá “si el Señor me llama otra vez hacia acá, porque yo lo escucho a Él. Nunca voy sin Él. Si Él me indica, entonces yo voy, aunque a veces es difícil, pero tengo que ir”.
En su mensaje aseguró que “para que tengamos paz en la vida, primero tenemos que estar en paz con Dios. Tenemos que hacer las paces con Dios. Y tenemos que ser personas de paz, para que podamos difundir la paz. Porque Jesús le dijo a los Apóstoles: les doy mi paz. Y eso es lo que necesitamos, la paz del Señor, para que podamos tranquilizarnos. Eso significa estar unidos con Dios. Que Dios bendiga a esta tierra a ustedes en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que descienda toda paz y bendición. Amén”.
Renovados
El padre Ivo Pavić es un sacerdote católico franciscano croata. Respondió al llamado de Dios a los 24 años mientras trabajaba en una fábrica. Realizó estudios de licenciatura, maestría y doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, donde centró sus estudios en la sanación espiritual y en el bautismo en el Espíritu Santo. Dirige retiros de sanación en Europa, América, Asia y Australia.
A través de su predicación y de su ministerio de oración, miles de personas experimentaron renovación espiritual, sanación interior y la fuerza transformadora de la gracia de Dios.





