La situación de la producción ganadera en Misiones atraviesa un período de reconfiguración marcado por la prudencia en el gasto y la incertidumbre climática y financiera. Los establecimientos pecuarios, que dependen directamente de la capacidad de generar alimento propio para la hacienda, alteraron sus esquemas de costos en lo que va del 2026, lo que obliga a los productores a priorizar el mantenimiento por sobre la expansión tecnológica o de infraestructura.
Costos de producción e implantación de pasturas
Uno de los factores que más presión ejerce sobre la economía del productor es el costo de los insumos necesarios para la alimentación de los animales. En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, el ganadero Matías Pamberger señaló que, si bien la cantidad de productores agropecuarios en Misiones es limitada, “aquellos dedicados a la plantación para silos o pasturas registraron un incremento de costos aproximado al 20%”.
Esta suba impacta directamente en la planificación forrajera de los campos misioneros. Tal es así que el productor indicó que “se observa una escasa presencia de cultivos de avena en la provincia, una herramienta clave para el bache invernal”.
En esa línea, señaló que “existe una marcada expectativa respecto a lo que sucederá entre los meses de septiembre y octubre”, ya que es el período en el cual se desarrollan las plantaciones más importantes del ciclo productivo, conocidas en el sector como el grueso de la campaña.
Limitaciones crediticias
En cuanto a la capacidad de mejora en los establecimientos ganaderos, se encuentran estrechamente vinculados a la disponibilidad de capital. Sin embargo, la realidad actual muestra una retracción en los niveles de inversión.
En ese sentido, Pamberger explicó que “los productores buscan ejecutar únicamente las tareas que resultan más necesarias, evitando riesgos financieros mayores debido a las condiciones actuales del mercado bancario”.
Desde el sector, los trabajadores identifican que la principal traba “es la inexistencia de créditos con tasas de interés bajas a plazos de gracia que se ajustan a los tiempos biológicos de la ganadería”. Ante ello, el productor misionero comentó que “al ser una actividad que demanda procesos extensos antes de observar resultados económicos o retornos de inversión, la falta de herramientas financieras de largo plazo paraliza proyectos de modernización o aumento de stock”.
Dinámica de precios y comportamiento del mercado
Respecto a los valores de mercado, Pamberger señaló que la estabilidad actual de los precios máximos responde a una cuestión puramente estacional: “Esta situación de valores amesetados se mantendrá sin grandes sobresaltos hasta el mes de octubre”.
Los referentes del área indicaron que la causa principal de este fenómeno radica “en que la región se encuentra en plena época de cosecha, lo que resulta en feedlots con capacidad completa de hacienda, manteniendo la oferta en niveles constantes”.
No obstante, desde el sector esperan que a partir de octubre el mercado inicie una fase de recuperación en los valores, siguiendo el ciclo habitual de la actividad pecuaria. “Este comportamiento cíclico es fundamental para la subsistencia de los esquemas de engorde y comercialización en el Noreste Argentino”, destacó Pamberger.
Estadísticas comparativas del ciclo 2026
Sobre el balance del rendimiento del sector en comparación con el año anterior, muestra una “volatilidad pronunciada”. Según indicó el productor misionero, “durante el primer bimestre de 2026, es decir enero y febrero, la ganadería de la provincia experimentó un repunte del 60% respecto al mismo período de 2025, lo que sugería un año de crecimiento sostenido”.
Sin embargo, esa tendencia alcista se revirtió al finalizar el primer trimestre. “Entre fines de marzo y abril de 2026, la actividad registró una caída del 15%, lo que neutralizó parte de las ganancias obtenidas al inicio del ejercicio”.





