La Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina volvió a pronunciarse en el caso por el asesinato de Fernando Báez Sosa y rechazó los recursos de queja presentados por las defensas de siete de los jóvenes condenados. La decisión representa un nuevo revés judicial para los acusados y consolida, al menos en esta instancia, las condenas dictadas por la Justicia.
El fallo fue adoptado por los jueces Ricardo Lorenzetti, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, quienes resolvieron desestimar los planteos presentados por las defensas técnicas de los imputados.
Según trascendió de fuentes judiciales, el tribunal consideró que los recursos no cumplían con los requisitos necesarios para su tratamiento. En particular, sostuvo que “el recurso extraordinario, cuya denegación motivó esta queja, no se dirige contra una sentencia definitiva o equiparable”, lo que impide su análisis en la instancia de la Corte.
La presentación principal había sido impulsada por el abogado Hugo Tomei, defensor de varios de los condenados —Ayrton Viollaz, Enzo Comelli, Blas Cinalli y los hermanos Pertossi—, quien cuestionó el desarrollo del proceso judicial.
En paralelo, el máximo tribunal también rechazó el recurso presentado por el abogado Francisco Oneto, representante legal de Máximo Thomsen, al considerar que no cumplía con las formalidades exigidas para este tipo de planteos.
Los argumentos de las defensas se centraban en una supuesta “vulneración estructural del derecho de defensa en juicio”. Según lo expuesto por la Defensoría de Casación de la provincia de Buenos Aires, habría existido un conflicto de intereses entre los imputados, que sin embargo fueron representados por una defensa común durante todas las etapas del proceso.
Para los abogados, esta situación afectó la posibilidad de que cada acusado contara con una estrategia diferenciada acorde a su grado de participación en el hecho.
Declaraciones recientes y controversia
En los últimos meses, algunas declaraciones de los condenados volvieron a poner el caso en el centro de la escena. En una entrevista periodística, Lucas Pertossi sostuvo que no tuvo plena conciencia de lo ocurrido durante el ataque.
“Nunca vi a Thomsen ni a Fernando. Escuchaba gritos, mucho quilombo. Fue un segundo que pasó todo”, afirmó, al tiempo que aseguró que no dimensionó la gravedad de la situación en ese momento.
También se refirió al audio que envió minutos después del hecho, en el que utilizó la palabra “caducó” para referirse a la muerte de la víctima. “No me acordaba, estaba en shock”, explicó.
El joven planteó además que la estrategia de defensa adoptada durante el juicio fue unificada y que no todos los imputados tuvieron el mismo grado de participación. “La estrategia fue todos juntos en bloque y no todos hicimos lo mismo”, señaló.
Sin embargo, también afirmó que no existió intención de matar: “Lo tomo como una tragedia, algo que se fue de las manos”.
Un fallo que cierra instancias clave
Con esta resolución, la Corte Suprema deja sin efecto los intentos de las defensas por reabrir el análisis del caso en esa instancia. Si bien aún podrían explorarse otras vías judiciales, el fallo consolida el estado actual de las condenas.
El caso de Fernando Báez Sosa se convirtió en uno de los más emblemáticos de la historia reciente en la Argentina, no solo por la violencia del hecho, sino también por el debate que generó en torno a la responsabilidad penal, la violencia grupal y el funcionamiento del sistema judicial.
A más de seis años del crimen, la decisión del máximo tribunal marca un nuevo capítulo en un expediente que continúa siendo seguido de cerca por la sociedad y que mantiene vigente el reclamo de justicia.
Fuente: Perfil




