El mapa fiscal de la Argentina muestra un cambio drástico en apenas un año: la mayoría de las provincias pasó de registrar superávit a operar con déficit, en un contexto de caída de ingresos y fuerte presión sobre el gasto. Según un relevamiento reciente, solo siete jurisdicciones lograron sostener números positivos en 2025, mientras que el resto -incluida Misiones- ya presenta cuentas en rojo.
El informe refleja una tendencia clara: el equilibrio fiscal provincial comenzó a desdibujarse rápidamente. Entre las pocas provincias con superávit figuran Córdoba, Formosa, Jujuy, Neuquén, San Juan, Santiago del Estero y Tucumán. En contraste, distritos como Tierra del Fuego encabezan el ranking de déficit con un rojo equivalente al 16,4% de sus ingresos, seguidos por Santa Cruz (12,9%), Chubut (8%) y Chaco (7,3%).
El deterioro responde, en gran medida, a un desfasaje entre ingresos y gastos: mientras los recursos crecieron apenas un 3%, el gasto público se expandió cerca de un 9%. Este desequilibrio impactó de lleno en las cuentas provinciales, obligando a muchas administraciones a redefinir sus estrategias financieras.
En ese escenario, Misiones aparece dentro del grupo de provincias con resultado negativo, tras haber pasado de un leve superávit a un déficit cercano al 2%. No obstante, desde el Gobierno provincial buscaron poner en contexto la situación y señalaron que se trata de un “déficit sutil”, explicado principalmente por los recortes de recursos aplicados por la Nación.
Fuentes oficiales remarcaron que la provincia mantiene una administración ordenada y que el rojo actual no responde a un descontrol del gasto, sino a la reducción de transferencias y cambios en el esquema de financiamiento nacional. En esa línea, sostienen que el impacto es manejable y que se prioriza sostener servicios esenciales y políticas públicas.
El fenómeno no es aislado. Provincias como Buenos Aires, Mendoza y Río Negro también profundizaron sus déficits, mientras que otras que mantenían equilibrio comenzaron a mostrar tensiones.
Incluso en los distritos con superávit, los márgenes se achicaron considerablemente respecto de 2024.





