Mientras que en distintos puntos de la provincia, grupos vecinales organizan ferias, espacios de trueque y redes de intercambio, un grupo de emprendedores en San Javier dio un paso más y afianzó el “Avalor”, un sistema de “moneda complementaria de confianza” que complementan al peso y se aceptan como forma de pago en los clubes del trueque.
“En términos macroeconómicos, el impacto es acotado por tratarse de un sistema cerrado entre quienes integramos la feria, pero a nivel microeconómico realmente modifica patrones de consumo y de producción entre quienes hacemos este comercio de cercanía”, dijo a PRIMERA EDICIÓN la docente Laura Posdeley, creadora del Avalor.
Quien agregó: “Operamos bajo el amparo del Decreto Ley 5965/63 (Vales y Pagarés) y el artículo 75 de la Constitución Nacional, actuando como una herramienta de apoyo a la moneda de curso legal”.
El fenómeno presenta características que exceden la lógica del trueque tradicional donde una persona intercambia -al estilo canje- una cosa por otra; y se inscribe en el campo de las “monedas sociales” o “complementarias”, existentes en distintos países del mundo donde, en un nodo cerrado, sus integrantes le asignan al cupón solidario una estructura de denominación de valor, reglas de uso y un intento explícito de encuadre normativo.
“Comenzamos hace dos años, para poder hacerle frente a la crisis económica del país; integramos una red que era muy chiquita, hasta hace poco éramos 43 personas que nos juntábamos a hacer feria en un garage. Pero este año, y más aún en las últimas tres semanas que se nota tanto la crisis y la falta de efectivo, que en pocas semanas pasamos a ser más de 190 feriantes y trabajadores quienes acordamos su aceptación (del Avalor) en un 100% para vender o comprar usados; y un 50% para el cobro de operaciones de bienes y servicios, ya que el otro 50% debe ser sí o sí en efectivo. En algunos casos puntuales el 70% efectivo 30% Avalor”, sostuvo la mujer tras argumentar a favor de este sistema de vales, que no habían cobrado relevancia desde la aparición de los Lecop, el bono de emergencia emitido en este país por el Gobierno nacional entre 2001 y 2002 por la escasez de billetes de curso legal.

“Al crearlo pensé en cómo podíamos fortalecer una red de solidaridad para que rinda más la plata y darle, de alguna manera, un marco más justo a trueque, donde no siempre las cosas que se intercambian tienen el mismo valor. Desde el primer momento demostró ser una respuesta a la falta de plata en efectivo y las dificultades de acceso a medios de pago digitales, sobre todo en localidades chicas de Misiones”.
Tras destacar el crecimiento acelerado del sistema, Posdeley aseguró que se explica por una combinación de factores: caída del circulante de efectivo en trabajadores informales y una oferta disponible de bienes subutilizados principalmente ropa usada, alimentos elaborados y servicios personales, que encuentran en el vale un mecanismo de activación.
“Fortalecemos el comercio de proximidad, garantizando que el valor del trabajo misionero circule y permanezca en nuestras localidades y facilitamos el acceso a bienes de primera necesidad mediante una moneda complementaria, permitiendo que las familias intercambien productos y servicios de manera justa”, destacó la impulsora.
En gestión
Respecto a lo formal, el Club del Trueque Avalor trabaja para lograr reconocimiento municipal: “Presentamos al Concejo Deliberante de San Javier la solicitud para ser declarados de Interés, lo cual nos brindaría el marco jurídico para seguir creciendo con orden y transparencia”, sostuvo la mujer. En lo provincial, se impulsa lo mismo en la Cámara de Representantes junto a diputados del oficialismo. Al mismo tiempo se solicitó formalmente el uso de la Plaza de los Jesuitas “como punto de encuentro permanente, un lugar digno y con identidad”, finalizó.





