Después de superar una operación a corazón abierto en el sanatorio Sagrado Corazón de Buenos Aires, Valentino Fernández Dos Santos, de 11 años, quiere volver a casa para seguir disfrutando de andar en bici.
Diagnosticado con una cardiopatía conocida como Tetralogía de Fallot, Valentino ya enfrentó dos operaciones antes de su primer año de vida y una tercera para la instalación de una válvula pulmonar en 2021, que el último 6 de abril le renovaron para seguir con vida.
Desde entonces, se recupera acompañado por su mamá y su papá. Este viernes sabrán si le dan el alta, pero la familia está pensando cómo volver a Candelaria, lugar donde residen, porque debido a su cuadro y la operación reciente, Valentino necesita que esa vuelta a Misiones sea en avión.
PRIMERA EDICIÓN dialogó con Andrea Machado, su mamá, quien explicó que esos pasajes son un gasto que hoy no pueden afrontar, después de varios meses de viajes, internación y estadía en Buenos Aires. Por eso, contó que iniciaron una campaña solidaria para poder pagarlo.
“Desde septiembre estamos viajando todos los meses para sus controles y estudios. Estamos haciendo esta rifa para cubrir gastos que nos dijo el médico que es mejor cubrir”, aseguró Andrea.
Luchar con el corazón
Valentino nació un 21 de abril y, dos días después, fue diagnosticado con un cuadro que marcó el camino para la familia. La Tetralogía de Fallot es una cardiopatía congénita que combina cuatro anomalías anatómicas y causa niveles bajos de oxígeno y cianosis (coloración azulada de la piel).
Ese cuadro le valió que, con dos meses de vida, lo deriven a Buenos Aires y, un mes más tarde, enfrente su primera operación. Antes de cumplir el año tuvo lugar la segunda, y la siguiente llegó en 2021, cuando tenía seis años.
En esa cirugía le instalaron una válvula pulmonar para que el flujo sanguíneo que va hacia sus pulmones sea el correcto y, así, evitar una sobrecarga y posibles fallos.
Esa misma válvula es la que unos días atrás, el 6 de abril, le cambiaron para que siga viviendo, después de que en septiembre mostrara síntomas que encendieron alarmas en la familia: se sentía más cansado y su piel comenzó a tomar un color morado.
Sobre esta operación, Andrea contó que fue más difícil de afrontar: debido a su edad Valentino “fue más consciente” de lo que estaba ocurriendo. Los días previos los vivió con nerviosismo, en sintonía con el resto de la familia.
Según precisó la madre, este viernes tendrán novedades sobre el alta. Saben que será pronto, porque ayer recibió su alta provisoria, pero lo que más preocupa hoy es cómo garantizarle un viaje seguro al más pequeño de la familia.
Por su cuadro y esta operación tan reciente, los médicos les recomendaron que regresen a Misiones en avión, un gasto que después de varios meses en Buenos Aires la familia no puede afrontar.
Las experiencias previas de Valentino viajando en colectivo tampoco son un buen antecedente. “La pasó muy mal cuando regresamos, llevamos 16 horas de viaje para regresar a Misiones en colectivo”, contó la madre sobre uno de los últimos viajes.
Sobre Valentino
Andrea definió a su hijo como un chico “tranquilo, muy amoroso”, que como actividad favorita siempre elige andar en bicicleta. De hecho, volver a dar un paseo en dos ruedas fue la promesa a la que se aferró en los momentos difíciles, previos a la operación.
El recambio de la válvula pulmonar es algo a lo que este pequeño candelariense deberá acostumbrarse a medida que crezca, porque, según contó Andrea, es una intervención que debe repetirse cada 6 años o menos debido a la vida útil del dispositivo.
Los controles y viajes a Buenos Aires, donde está el equipo médico que lo atiende, también seguirán y, hasta hoy, impactan en su trayectoria en la escuela, donde trabaja acompañado de una maestra integradora para seguir estudiando.
Cómo colaborar
Hay dos vías para aportar: la rifa solidaria, a 5 mil pesos cada chance, y por transferencia al alias corazon.valen.mp (a nombre de Andrea Paola Machado). Ante cualquier consulta, comunicarse al teléfono 3764-874013.






