En el marco del Día del Kinesiólogo, desde el Hospital Madariaga encendieron una señal de alerta: la demanda de atención en rehabilitación creció de forma exponencial en los últimos meses, impulsada por la crisis económica y los cambios en el acceso a la salud privada. Pero, además, destacaron el rol clave que cumple la kinesiología dentro del sistema público, no solo en la recuperación física, sino también en la prevención y en áreas poco visibilizadas como la salud mental y la terapia intensiva.
El licenciado Joaquín Velázquez, jefe del servicio de Rehabilitación del hospital, explicó que el impacto del trabajo kinesiólogo es concreto y medible: “Ha demostrado que disminuye los días de internación y en algunos casos incluso reduce la medicación utilizada”. Y resumió el corazón de la profesión en una frase contundente: “El ser humano vino a la tierra para moverse. El kinesiólogo tiene como principal función hacer mover a los pacientes, es el arte de recuperar la movilidad”.
Un sistema bajo presión
Según detalló el especialista en una entrevista con FM 89.3 Santa María de las Misiones , en el último año la demanda en el hospital “se duplicó o incluso se triplicó”, principalmente por pacientes que dejaron de atenderse en el sector privado. “Esto se debe a la baja de obras sociales y prepagas, y también a los plus que se cobran en centros privados. Todo ese flujo de pacientes se volcó al sistema público”, señaló.
Ese corrimiento masivo de pacientes genera una presión inédita sobre los servicios de kinesiología, que ya eran altamente demandados. El perfil predominante responde a adultos de entre 50 y 70 años, con patologías crónicas y degenerativas: “Vemos muchísimos casos de artrosis, dolor lumbar, cervical y de rodilla. Son dolencias muy comunes que afectan la calidad de vida y requieren seguimiento”.
Menos días de internación y menos medicación
Pero más allá del aumento en la demanda, Velázquez puso el foco en el impacto concreto de la kinesiología dentro del sistema sanitario. “Nuestro trabajo en internación ha demostrado que disminuye los días de hospitalización y, en algunos casos, incluso reduce la necesidad de medicación”, afirmó.
La explicación, según el especialista, es tan simple como profunda: “El ser humano vino a la tierra para moverse. Y el kinesiólogo tiene como principal función devolver ese movimiento. Es el arte de recuperar la movilidad”.
En hospitales de agudos como el Madariaga, esta intervención temprana resulta clave para acelerar la recuperación de los pacientes, evitar complicaciones y optimizar recursos.
Uno de los principales desafíos, según el jefe de servicio, es cambiar la percepción social sobre la kinesiología. “Todavía falta conocimiento. Mucha gente cree que solo hacemos masajes o tratamos dolores musculares, pero la profesión se ha diversificado muchísimo”, explicó.
Hoy, el campo de acción incluye áreas como neurología, traumatología, rehabilitación respiratoria e incluso salud mental. En este último punto, Velázquez destacó una tendencia en crecimiento: “Estamos trabajando con pacientes con ansiedad, depresión y otras patologías. El ejercicio terapéutico está demostrando que es una de las herramientas más efectivas que tenemos”.
La diferencia con otras disciplinas, aclaró, radica en la capacidad de evaluar cada caso en profundidad: “El kinesiólogo sabe hasta dónde exigir al paciente. Analiza la patología y adapta el ejercicio para lograr la mejor evolución posible”.
Dentro de las áreas menos visibles, la terapia intensiva ocupa un lugar central. Allí, los kinesiólogos cumplen una función vital que muchas veces pasa desapercibida. “Nos encargamos de rehabilitar la respiración. Es algo fundamental, pero muy poco conocido por la sociedad”, sostuvo.
Este trabajo resulta determinante en pacientes críticos, donde recuperar la función respiratoria puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Jóvenes, sedentarismo y prevención
Otro de los ejes que preocupa a los especialistas es el impacto del estilo de vida actual. “Me inclino a pensar que el problema principal es el sedentarismo del siglo XXI, con poca actividad física y menos vida al aire libre”, advirtió.
En ese contexto, resaltó la importancia de la reeducación postural global (RPG), especialmente en adolescentes: “Un chico con escoliosis que no se trata a tiempo puede llegar a los 50 años con dolor severo e impotencia funcional. La prevención es clave”.
Consultado sobre recomendaciones, el jefe de Rehabilitación fue tajante: “No hay un medicamento en el mundo que tenga mejor resultado que el ejercicio”. Sin embargo, reconoció que llevarlo a la práctica no es sencillo en una sociedad atravesada por el estrés.
Por eso, sugirió incorporar actividades de mayor intensidad, adaptadas a cada persona: “La caminata ya no siempre alcanza. Hoy se recomienda sumar estímulos, como trotar o subir escaleras, siempre con controles médicos previos”.
Finalmente, dejó un mensaje directo a la comunidad: “Tenemos que volver a las bases, movernos más e informarnos. Hoy con internet podemos buscar ejercicios para cada problema. El desafío es usar la tecnología a nuestro favor”.
En un contexto donde el sistema de salud pública absorbe cada vez más demanda, la kinesiología se consolida como una pieza clave no solo en la recuperación, sino también en la prevención y la calidad de vida de la población.




