Ana Laborde
Profesora de Yoga
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Qué bien nos sentimos al finalizar la sesión de Yoga. Respirando suave y profundamente nos incorporamos, permanecemos sentados en la esterilla y buscamos nuestra lectura habitual. En la página señalada habíamos leído estas palabras que Indra Devi publicara en los ’80: “Arbitrados desde hace miles de años, los métodos Yogas no han podido ser superados…”. Pensando que es bueno siempre recordar de dónde viene nuestra práctica que en la actualidad nos hace tan bien, retomamos la lectura:
“Gran parte de los descubrimientos en el campo de la dietética y de la cultura física eran conocidos ya por los yoguis antiguos, con la diferencia de que ellos guardaban esas prácticas en secreto. Hasta los tiempos recientes no habían conseguido los no iniciados acceder a ellas.
Entre en estos días a cualquier instituto de cultura física, en cualquier gimnasio… y se quedará sorprendido al ver los numerosos ejercicios de Yoga que se practican allí…”, aunque en muchos casos ” su valor original se ha perdido porque, desprovistos de su coordinación con la respiración rítmica y de la profunda significación psicológica que estuvo vinculada a ellos, han quedado reducidos a simple gimnasia corporal”. Nos detenemos pensando que, sin embargo, si viera cómo se practica el Yoga en nuestros días, completito, saludable, en lugares específicos o cedidos especialmente y también en espacios públicos, buscando bienestar y paz, creemos que Indra Devi sonreiría con agrado. Entonces seguimos leyendo:
“Se me ha preguntado muchas veces cómo es que los yoguis prestan tanta atención al cuidado del cuerpo, cuando su objetivo principal es la unión espiritual con lo Divino. La respuesta es que se preocupan por conservar el cuerpo sano y limpio por dentro y por fuera, porque lo consideran el vehículo a través del cual se manifiesta el Poder Supremo. Para ellos el cuerpo es el templo del Espíritu Vivo y, en consecuencia, creen que deben procurarle el más alto grado de perfeccionamiento posible… porque es el instrumento a través del cual pueden expresar su espiritualidad. Su práctica ayuda al ‘médico’, al ‘psiquiatra’ y al ‘sacerdote’ que llevamos dentro a conservarnos en el mejor estado corporal, salud mental y conciencia espiritual”. Aquí ponemos el señalador y nos retiramos. Namasté.








