En medio de un escenario económico marcado por la pérdida de atractivo de los plazos fijos tradicionales frente a la inflación, el Banco Nación presentó un nuevo instrumento de ahorro que introduce un cambio clave en la lógica de inversión en pesos: combina protección contra la suba de precios con la posibilidad de cobrar intereses mensualmente.
El producto, denominado “Certificado de depósito a plazo fijo UVA con pago de intereses por subperiodos”, se posiciona como una alternativa intermedia entre los clásicos plazos fijos y las opciones más dinámicas del mercado financiero. Su principal novedad es que permite retirar los intereses generados cada 30 días, mientras el capital continúa invertido y ajustándose por inflación.
Un cambio en la lógica del plazo fijo
Hasta ahora, los plazos fijos UVA —aquellos que se actualizan según el índice de precios al consumidor (IPC)— exigían inmovilizar tanto el capital como los intereses durante un período mínimo de 90 días. Es decir, el ahorrista recién podía acceder a su dinero una vez cumplido ese plazo.
Con esta nueva modalidad, ese esquema cambia parcialmente: el capital sigue “encajado” por al menos tres meses, pero los intereses pueden ser retirados de manera mensual. Esto introduce un componente de liquidez que no existía en este tipo de instrumentos.
De esta forma, el Banco Nación apunta a resolver una de las principales críticas de los ahorristas: la falta de disponibilidad de fondos en contextos de alta inflación e incertidumbre económica.
Cómo funciona el nuevo instrumento
El nuevo plazo fijo mantiene las características centrales de los depósitos UVA. El capital invertido se ajusta por el valor de las Unidades de Valor Adquisitivo, que evolucionan diariamente según el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), determinado por el Banco Central de la República Argentina.
A esto se le suma una tasa adicional:
1,5% nominal anual para colocaciones de entre 90 y 119 días
hasta 3,75% nominal anual para plazos superiores a los 360 días
En cuanto a los requisitos, el monto mínimo de inversión es de apenas $1.500, lo que lo convierte en una herramienta accesible para una amplia base de usuarios. Está disponible tanto por home banking como en sucursales, y puede ser contratado únicamente por personas humanas.
Otra característica importante es que se trata de un instrumento intransferible y con un plazo máximo de permanencia de dos años y medio.
El lanzamiento de esta herramienta no es casual. En los últimos meses, la baja de las tasas de interés del sistema financiero dejó a los plazos fijos tradicionales en una posición desventajosa frente a la inflación.
Actualmente, un plazo fijo común en el Banco Nación ofrece una tasa nominal anual del 22%, lo que equivale a un rendimiento cercano al 1,8% mensual. Sin embargo, la inflación en lo que va de 2026 se ubica alrededor del 2,9% mensual, generando tasas reales negativas de forma sostenida.
En este contexto, los bancos comenzaron a buscar alternativas para retener depósitos en pesos y evitar la migración hacia otras opciones de resguardo de valor.
La mirada del Gobierno
El lanzamiento del nuevo instrumento fue respaldado públicamente por el ministro de Desregulación y Modernización del Estado, Federico Sturzenegger, quien destacó su impacto en el sistema de ahorro local.
“Los argentinos nunca tuvimos manera de ahorrar en un banco con una renta mensual al tiempo que protegíamos nuestro capital. Bueno, eso se acabó hoy”, afirmó.
El funcionario subrayó que el nuevo plazo fijo permite mantener el poder adquisitivo del dinero al estar atado a la inflación, al tiempo que genera ingresos periódicos. “Invertís en UVA, así que tu dinero queda protegido en poder adquisitivo”, explicó.
Además, comparó este instrumento con el ahorro en dólares, una práctica extendida en Argentina. “Muchos argentinos compran dólares, pero eso rinde cero y además hay inflación en Estados Unidos, así que es como poner la plata en una lata y perder valor todos los años”, sostuvo.




