En los últimos años, principalmente después de la pandemia, el entretenimiento nocturno vivió un cambio. Mientras algunos boliches históricos cerraron sus puertas, nuevos formatos comenzaron a ganar espacio: bares, shows, artistas en vivo, fiestas temáticas. A esto se suma la tendencia de “juntadas” más pequeñas, festejos en quinchos con piletas y eventos privados. Asimismo, muchos jóvenes optan por nuevas formas de sociabilidad a través de las redes, el streaming y los juegos en línea.
Espacios y locales disponibles
En un recorrido por el centro de Posadas y alrededores, donde antes funcionaron importantes complejos bailables ahora son locales que cerraron, se encuentran en refacción o ya trabajan en nuevos emprendimientos.
Desde el sector inmobiliario también han notado una mayor disponibilidad de locales comerciales en Posadas que podrían albergar locales bailables. En diálogo con PRIMERA EDICIÓN la presidenta del Colegio de Corredores Públicos Inmobiliarios de Misiones, Mariela Amarilla, señaló que actualmente “no tenemos búsquedas todavía” de locales específicos para boliches, aunque aclaró que “hay disponibilidad y es un rubro muy volátil en el cual los espacios se pueden adaptar”.
Según explicó, los locales destinados a este tipo de actividades suelen requerir dimensiones particulares. “Son espacios más grandes los que se necesitan”, indicó, y agregó que en los últimos años también se observó “la construcción de nuevos locales comerciales de gran amplitud”, lo que abre la posibilidad de reconvertirlos para distintas propuestas nocturnas. No obstante, recordó que los boliches necesitan considerar su ubicación por los ruidos que pueden generar a los vecinos del lugar.
La noche posadeña
Por su parte, quienes trabajan en la organización de eventos coinciden en que la economía actual condiciona la actividad. El DJ y productor Flavio Bogado afirmó que “la situación económica sin dudas influye, sobre todo en estos tiempos, a la hora de tomar la decisión de producir un evento”.
El referente del espacio UMMA explicó que ese impacto comenzó a sentirse con más fuerza desde el año pasado. “Cuesta un poco más que las bandas vengan a tocar por una cuestión lógica del costo operativo de armar estos eventos”, sostuvo.
En ese sentido, detalló que la planificación de espectáculos depende cada vez más de la respuesta del público. “Hoy todo está relacionado con la venta de entradas y con cuántos tickets se pueden cortar con determinado artista para ver si dan los costos”, explicó.
Más allá de esas dificultades, Bogado aseguró que en la noche “la gente siempre sale, no deja de divertirse y no va a dejar de divertirse”, a lo cual agregó que el desafío actual es “estar atentos a los cambios”.
Uno de esos cambios se vincula con el tipo de espacios que predominan en la ciudad: “Después que cerró la famosa discoteca Power, que fue la última mega discoteca, se empezaron a llenar de bailables que primero funcionaban como bar y después se transformaban en pistas de baile”, recordó.
Ese proceso derivó en locales más pequeños y variados. “Antes había lugares para miles de personas y después se pusieron de moda los bares para 300, 400 o 500 personas”, señaló el productor, al describir cómo la oferta nocturna se fue diversificando con fiestas temáticas, eventos electrónicos y propuestas específicas para distintos públicos.
Para el sector, la adaptación también implica reinventar la forma de comunicarse con el público. “Las redes hoy son las relaciones públicas”, afirmó Bogado, al explicar que las propuestas deben presentarse con formatos y contenidos que conecten con las nuevas generaciones.
En otros puntos de Misiones
Tal como sucede en Posadas, la misma situación se vive en el interior de Misiones. En localidades como Apóstoles, la movida nocturna ha cambiado notablemente en los últimos años debido a la crisis económica y la pandemia, que provocaron el cierre de varios locales bailables. Hoy en el centro de la ciudad funcionan pubs, boliches, bailantas y bares adaptados a nuevas formas de entretenimiento, mientras que la movida a cielo abierto se ha consolidado en espacios privados y públicos.
Tras la pandemia, los jóvenes se trasladaron a espacios como La Cruz y el Espacio Joven, cercano a la Capilla Cruz de los Milagros. Allí llevan bebidas y música para compartir, en lugares donde no hay vecinos que se vean afectados por el ruido. “Vamos a La Cruz, tomamos algo y escuchamos música, vemos qué pasa”, comentaron algunos de ellos a este Diario.
En fechas importantes, como Navidad y Año Nuevo, se repiten los festejos masivos donde se suman las familias y se aplica un importante control de seguridad. A su vez, existen algunos locales y bares pensados para música en vivo y encuentros artísticos, sumado a una bailanta alrededor del casco céntrico apostoleño.
Consultado por PRIMERA EDICIÓN el Director de la Juventud, Axel Bárbaro, señaló que “por ahí se perdió un poco ir al boliche, se nota más marcado en las ciudades del interior”. Comentó que a diferencia de los posadeños en Apóstoles, Azara, Concepción, Oberá, Alem, “se juntan más en las casas, fiestas privadas”. En el caso de Apóstoles, indicó que los más jóvenes aprovechan “eventos sociales nocturnos, como San Patricio, para que tengan esa posibilidad de socializar”. Además, destacó que los jóvenes también participan en eventos culturales organizados por el municipio, como la Expo Dulce y la Fiesta del Pescado de Cultivo.
Nuevas formas de vincularse
Desde una mirada social, especialistas advierten que estos cambios en la noche también reflejan transformaciones más profundas en la forma en que los jóvenes se vinculan. En diálogo con este Diario, la psicóloga Natalia Pino Roldán explicó que “estamos en un cambio estructural donde la tecnología ha cambiado muchísimo la forma de vincularse entre adolescentes y jóvenes”.
La profesional señaló que las nuevas generaciones no se comunican menos, sino de manera distinta. “No creo que les cueste más comunicarse, creo que se comunican de maneras diferentes”, afirmó, al tiempo que destacó que la adolescencia siempre fue una etapa marcada por la búsqueda de espacios propios.
En ese contexto, las redes sociales ocupan un lugar central en la construcción de identidad y en los vínculos. “Hoy predomina muchísimo la imagen y muchas veces la autoestima queda sostenida por los likes o los views”, explicó, lo que también repercute en la forma en que se relacionan dentro de los grupos de amigos.
Pese a esos cambios, la especialista remarcó que el grupo de pares continúa siendo clave durante la juventud. “La amistad cobra un sentido muy importante y el grupo de amigos es la red de sostén más fuerte que tienen”, concluyó, en un escenario donde la noche, los encuentros y las salidas siguen siendo parte fundamental de esa experiencia social.








