El proyecto para sumar un área de internación en salud mental y consumos problemáticos en el Hospital Gardés de Eldorado sigue en marcha, pese al reclamo de vecinos y la Asociación Cooperadora que funciona en ese centro de atención médica, quienes cuestionan la medida.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, el ministro de Salud Pública de Misiones, Héctor González, confirmó que “el proyecto sigue en marcha” y agregó que el principal motivo para que la iniciativa siga en pie es que “como trabajadores y funcionarios de la salud, tenemos que atender la demanda de la gente”.
La ampliación contempla el uso de dos salas en desuso dentro del hospital, donde se prevé habilitar entre cuatro y cinco camas para la atención de casos agudos, y un nuevo esquema de derivación y seguimiento de los pacientes en la localidad.
Tras el anuncio del proyecto, los vecinos pidieron que se revise la decisión por su “alto riesgo sanitario y social” y señalaron que el hospital “no fue diseñado, equipado ni dotado de recursos humanos permanentes” para este tipo de internaciones
Antecedentes
Los cambios en el Hospital Gardés forman parte de un plan más amplio para aumentar la cantidad de camas disponibles para internaciones por consumos problemáticos en Misiones.
Hoy la provincia cuenta con unas 15 camas para estos tratamientos, pero en los próximos meses se espera ampliar ese número a 50. En ese esquema, Eldorado y Puerto Esperanza son dos puntos centrales para sumar nuevos espacios de atención.
En Eldorado, una parte del proyecto la llevan adelante el municipio, el Ministerio de Salud Pública y la Sedronar, y prevé incorporar en el Hospital Gardés un área para atender casos agudos, es decir, personas que atraviesan una crisis por consumo y necesitan una intervención inmediata.
La idea es que en el Gardés se habiliten entre cuatro y cinco camas para estas internaciones breves, que se utilizan principalmente para desintoxicación y estabilización. Actualmente, este tipo de casos se atienden en el hospital SAMIC de Eldorado.
El esquema plantea que los pacientes permanezcan en el Gardés durante las primeras 72 horas y luego sean derivados a un dispositivo que ya se encuentra acondicionando la Sedronar, donde continuarían con un tratamiento más largo. En esa sede se proyecta sumar unas 15 plazas para acompañamiento terapéutico.
Vale mencionar que, como había explicado a este medio el secretario de Prevención de Adicciones, Roberto Padilla, con este nuevo circuito se busca descomprimir la atención en el SAMIC, pero también mejorar el seguimiento de los pacientes, ya que hoy, después de la primera atención, el tratamiento continúa de forma ambulatoria.
Confirmación de Salud Pública
Tras un comunicado emitido por la Asociación Cooperadora del Gardés y a varias versiones cruzadas que surgieron en torno al proyecto, el Ministro de Salud Pública confirmó a este medio que “el proyecto sigue funcionando”. “Seguimos trabajando, sobre todas las cosas, para tratar de satisfacer la demanda. No es solo ofertar cosas. Yo tengo que ofertar lo que la gente me está pidiendo, no lo que yo quiero”, agregó González.
Sobre los planteos de la cooperadora respecto a la seguridad en el hospital y la zona, aseguró que “todo lo que nosotros vamos haciendo es bajo un criterio, no hacemos algo por la improvisación”, y que el funcionamiento del hospital queda fuera del rango de preocupaciones de la cooperadora.
En ese sentido, agregó que el reclamo “se entiende” y que “la cooperadora tiene un rol importantísimo y nosotros lo valoramos muchísimo”, pero que la gestión de salud la hace el director, nosotros con el ministerio, y en este caso tenemos un intendente que es médico y que está asumiendo el costo de un reclamo de la sociedad”.
González remarcó que ampliar la capacidad de internación por casos de consumos problemáticos también es una demanda que crece en la localidad, hoy concentrada en el SAMIC, y por esa razón apuntan a “hacer el hospital de alta complejidad para la alta complejidad, que es cirugía, que hoy tenemos atrasadísimo”.
Para graficar ese escenario, González ejemplificó: “Imaginate que si vos tenés que operarte de la vesícula en Eldorado y te vas a internar hoy y yo digo ‘no tengo cama porque tengo, no sé, una crisis por consumo, un intento de suicidio ocupando una cama’, si lo puedo ocupar en otro lugar”.
Reclamo sobre el proyecto
Tras el anuncio de la decisión, quienes se mostraron en desacuerdo fueron los vecinos de la zona y la Asociación Cooperadora que funciona dentro del Hospital Gardés, integrada por voluntarios que colaboran con el centro de salud.
A través de un comunicado dirigido al municipio y a Salud Pública, aclararon que “no se trata de una negativa al tratamiento de las adicciones”, pero cuestionaron que el abordaje de este tipo de situaciones se realice en ese centro de salud.
En el texto, explicaron que el hospital es de nivel 1, es decir, está preparado para atención básica y no para casos complejos que requieren internación.
En ese sentido, sostuvieron que la iniciativa implica “forzar a una institución de baja complejidad a asumir funciones para las cuales no fue diseñada, equipada ni dotada de recursos humanos permanentes”.
También advirtieron que podría exponer a pacientes vulnerables -niños, embarazadas, adultos mayores- “a un entorno donde pueden producirse situaciones de crisis, desregulación o violencia”.
Y sumaron que la medida podría “desdibujar completamente los circuitos sanitarios” al “mezclar atención primaria con dispositivos que requieren contención especializada”.
Por todas estas razones, plantearon que se trata de “trasladar un problema complejo a un espacio que no lo resuelve, sino que puede agravarlo” y definieron la decisión como “una improvisación con alto riesgo sanitario y social”.
Por último, sostuvieron que la medida podría generar “conflictos operativos” y “una ruptura del vínculo de confianza entre la comunidad y el sistema de salud” y plantearon como alternativa la creación en esa zona de un dispositivo específico para este tipo de casos.





