Las condiciones meteorológicas vuelven a poner en alerta al sector productivo de Misiones. Con jornadas que alternan altas temperaturas, humedad elevada y precipitaciones desparejas, el escenario actual obliga a los productores a ajustar decisiones en plena transición hacia el otoño. Para el agrometeorólogo José Olinuck, la variabilidad ya no es una excepción sino una característica cada vez más marcada.
El especialista explicó en FM de las Misiones que marzo es uno de los meses donde los cambios se vuelven más notorios y recordó antecedentes extremos. “Suele pasar que 36 grados, pero también en el 2012, el 30 tuvimos temperaturas bajo cero en muchos lugares”, señaló. A su entender, esta amplitud térmica refleja un comportamiento que se repite también en septiembre y que exige adaptación constante.
En ese contexto, remarcó que no todos los cultivos reaccionan igual frente a estas oscilaciones. Indicó que la yerba mate atraviesa su última brotación y puede beneficiarse de lluvias acompañadas por un leve descenso térmico. En paralelo, sostuvo que las pasturas dependen en gran medida de las precipitaciones actuales para generar reservas antes de la llegada de las heladas. “Si no llueve ahora y no hay crecimiento bueno de las pasturas, sería muy grave, por ejemplo, para el sector ganadero”, advirtió.
Al proyectar el comportamiento climático para los próximos meses, Olinuck mencionó que los distintos informes coinciden en un escenario moderado. “Estamos entrando en un período de fase neutra del fenómeno del niño”, afirmó, al tiempo que explicó que esto implicaría registros cercanos a los promedios históricos. Sin embargo, aclaró que la distribución de las lluvias sigue siendo irregular dentro de la provincia, con zonas que acumulan excesos y otras que arrastran déficits.

La discusión sobre un posible cambio estructural en el clima también forma parte del análisis. El agrometeorólogo consideró que algunas regiones muestran signos de “tropicalización”, fenómeno vinculado al calentamiento global. “Hay muchas localidades que se van tropicalizando”, indicó, aunque advirtió que este proceso no elimina los riesgos de eventos extremos, como heladas intensas que pueden afectar cultivos sensibles.
En esa línea, puso como ejemplo experiencias recientes con producciones no tradicionales. Señaló que, pese a condiciones más cálidas, las bajas temperaturas registradas el año pasado provocaron daños importantes en plantaciones de banana. “Tuvimos hasta seis, siete grados bajo cero y los cultivos fueron muy dañados”, recordó, y agregó que iniciativas como el café pueden desarrollarse, pero con márgenes de incertidumbre elevados.
Respecto a la horticultura, anticipó que el inicio de la campaña encuentra a los productores en plena preparación. Si bien reconoció que quienes trabajan a cielo abierto enfrentan mayores riesgos, evaluó que un régimen climático equilibrado podría resultar favorable. “Si se cumple el clima pronosticado de condiciones neutrales, serían buenas para las hortalizas”, sostuvo, al descartar tanto la sequía extrema como los excesos hídricos como los principales factores a evitar.
En un escenario atravesado por la incertidumbre, el especialista insistió en la necesidad de planificación y seguimiento constante. Consideró que el cambio climático profundiza las variaciones y obliga a repensar estrategias productivas en una provincia donde el agro continúa siendo un pilar clave. “Creo que cada vez importa más”, concluyó.




