El camino de Maximiliano Arndt en el mundo de la cebada y el lúpulo no empezó en una fábrica industrial, sino en la curiosidad digital de un tarde cualquiera. Como quien busca una oportunidad entre notificaciones, encontró en el Marketplace de Facebook su primer equipo de 20 litros, que lo vendían en Montecarlo. Fue el empujón que necesitaba para rescatar una vieja idea que compartía con su tío y transformarla en una realidad que hoy ya produce tandas de 60 litros y sueña con un bar propio en su Campo Viera natal.
Arndt no es un improvisado. Su paso por la EPET 32 como técnico en industria de procesos le brindó la estructura mental necesaria para entender que hacer cerveza es, ante todo, una cuestión de precisión. “En el colegio estudiamos cómo se elaboran los productos principales de Misiones, como el té y la yerba. Eso me dio las bases de cómo empezar y cómo seguir”, explicó con la seguridad de quien conoce el termómetro y la balanza.
Sus primeros pasos fueron, como dicta el manual del emprendedor, a puro ensayo. Comenzó con una Golden, el estilo más noble y cercano al paladar local, pero la ansiedad chocaba con los tiempos de la naturaleza: al no tener equipo de gasificación, debía esperar tres semanas para que el azúcar hiciera su magia en la botella. “Invité a mi papá, a algunos familiares y salió bien”, recordó sobre aquel bautismo de fuego.
Sin embargo, el perfeccionismo técnico lo llevó a buscar más. Arndt notaba que sus primeras producciones pecaban de un amargor excesivo. Lejos de desanimarse, se volcó a la formación, tomó cursos incluso en el Cluster Mboyeré de Posadas, en los cuales aprendió los secretos del pH del agua, las sales y la química de las adiciones de lúpulo. Hoy, su catálogo incluye variedades como Scottish, IPA y Dorada Pampeana, ajustando cada receta para encontrar un estilo propio.
El desafío del frío y el marketing
Como todo proyecto que crece, los obstáculos aparecen en la logística. Para Maximiliano, el gran “cuello de botella” es el frío. La fermentación y el almacenamiento en barriles exigen temperaturas controladas que hoy limitan su capacidad de acopio a 120 litros. “Entiendo que recién estoy comenzando”, admite con humildad, mientras reparte su tiempo entre el trabajo en la empresa familiar, una panadería y sus estudios de Marketing y Publicidad Digital en la Universidad Siglo XXI, tras su paso por la Facultad de Ingeniería, donde “por diversos motivos no seguí”, comentó. A diferencia de otros emprendedores que lanzan nombres al azar, él busca una marca que perdure. “No es nada fácil. Si armás algo así, tenés que pensar a largo plazo, un nombre que realmente represente al producto y se proyecte a futuro”, remarcó.
Es posible contactarlo a través de Instagram: @maxi_arndt ó al celular. 3755 22-9961
Feria de la Navidad, determinante
Hubo un momento bisagra que le confirmó que no estaba solo “jugando” a ser cervecero. Fue durante una Feria de Navidad en Campo Viera. “Pusimos un puesto de tragos y sándwiches de pernil y llevé la cerveza que yo elaboraba.
Así la gente empezó a probar la cerveza y regresaban de inmediato a comprar más, hasta que nos dejaron sin nada en poco tiempo”, cuenta con orgullo. Ese día comprendió que su producto tenía un valor real para el público que no lo conocía.
Maximiliano destacó que la clave de su evolución, además de la constancia, fue la capacitación. Participó activamente en cursos del clúster de Posadas y charlas con especialistas de Buenos Aires que producen unos 15.000 litros mensuales. Para él, entender los por qué de los “sabores no deseados” es tan importante como lograr una buena receta y eso admite que lo va entendiendo cada vez mejor.
Con el apoyo incondicional de su familia -sus padres Fabián y Claudia y su hermano Franco-, además de su amigo Jonhy, que lo asiste en la limpieza de equipos, Maximiliano proyecta un futuro donde la producción escale a equipos más grandes.
Su meta es clara: vivir de lo que ama. “Le meto todas las ganas a cada milímetro. Hago tandas chicas porque todo lo bueno sale en poca cantidad”, concluyó, dejando en claro que, en su cocina, la calidad no se negocia por volumen.








