Los casos de tuberculosis aumentaron el 80% en los últimos cinco años en el país y, aunque Misiones no es la provincia que más incremento reportó, durante 2025 se diagnosticó un nuevo caso cada 40 horas (217 casos en total).
El crecimiento de casos en todo el país preocupa a especialistas, que advierten sobre dificultades en el diagnóstico, el acceso al tratamiento y la necesidad de fortalecer las políticas de control.
En Argentina la tuberculosis continúa siendo un problema de salud pública que se agrava año a año. Solo en 2025 la notificación alcanzó un total de 16.445 casos (Boletín Epidemiológico Nacional Nro. 790/2025), lo que representa un aumento del 3,9% respecto a 2024 y un crecimiento del 79,7% desde 2020.
Según indicó la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, “este crecimiento es multifactorial y se vincula con el debilitamiento de programas de control, dificultades en el acceso al diagnóstico temprano, interrupciones en los tratamientos, desigualdades sociales persistentes y condiciones de vida que favorecen la transmisión, como el hacinamiento y la vulnerabilidad socioeconómica”.
La Tasa Nacional de Tuberculosis trepó a 34,6 casos cada 100.000 habitantes, y las jurisdicciones con mayor carga son Jujuy, Salta, CABA, Buenos Aires, Chaco y Formosa. Once provincias muestran un aumento significativo: Buenos Aires, CABA, Salta, Santa Fe, Chaco, Córdoba, Jujuy, Tucumán, Entre Ríos, Corrientes y Tierra del Fuego.
Con una tasa de incidencia acumulada de 16,4 casos cada 100.000 habitantes, Misiones se ubicó como la provincia del Nordeste Argentino con el indicador más bajo, por debajo de Corrientes (20,6), Chaco (35,9) y Formosa (41,9). Sin embargo, los departamentos Capital y Libertador General San Martín mostraron un aumento significativo de casos el año pasado.respecto a 2024.
Sin coordinación
Mientras crecen los afectados, el Programa Nacional de Tuberculosis sigue sin coordinación desde 2014. “Se debe poner en marcha nuevamente la Coordinación del Programa Nacional de Tuberculosis, disuelta en 2024, para optimizar recursos, fortalecer la búsqueda de casos, mejorar el diagnóstico oportuno y adecuar las intervenciones según el perfil epidemiológico”, remarcó el médico neumonólogo Andrés Burke Viale, co-coordinador de la sección Tuberculosis de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria y profesor de la UBA.
Los riesgos de haber salido de la OMS
Los especialistas advierten que el abordaje de la tuberculosis no solo requiere políticas sostenidas a nivel nacional, sino también articulación con organismos internacionales y acceso a redes de cooperación sanitaria.
En este escenario, el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la Nación anunció recientemente el retiro definitivo de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una decisión que genera preocupación en la comunidad médica.
“Salir de la OMS implica romper la cooperación internacional, perder acceso a financiamiento, información epidemiológica estratégica y espacios de decisión global. Esto significa dejar a la Argentina fuera de la mesa donde se discuten las políticas sanitarias que afectan a millones”, sentenció el neumonólogo Andrés Burke Viale, co-coordinador de la sección Tuberculosis de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria.
En un contexto de aumento sostenido de casos, la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria advirtió sobre la importancia de sostener y fortalecer las políticas públicas de control de la tuberculosis, así como de garantizar la articulación entre los distintos niveles del sistema de salud.
“La tuberculosis no es una enfermedad del pasado. Su aumento en la Argentina refleja tensiones estructurales del sistema de salud y exige respuestas sostenidas, coordinadas y basadas en evidencia”, aseveraron.
Diagnóstico temprano
En tanto, los especialistas coinciden en la necesidad de ampliar el acceso al diagnóstico molecular mediante la incorporación de tecnología como GeneXpert e insumos de laboratorio en todo el país.
Esta herramienta permite confirmar la enfermedad en menos de dos horas, mejorar la detección en casos con baja carga bacteriana e identificar la resistencia a rifampicina, lo que resulta clave para iniciar tratamientos adecuados y oportunos.





