Colaboración: Francisco
Pascual y Martín Ghisio
En la cuenca hortícola de Gobernador Roca y Corpus, el cultivo de pimiento comienza a ganar terreno como una estrategia productiva que combina diversificación, agregado de valor y mejores oportunidades comerciales. En una región históricamente vinculada a las hortalizas de hoja, la incorporación de especies de fruto abre nuevas perspectivas para los colonos.
“El pimiento viene acompañando el proceso de diversificación productiva que caracteriza a la zona”, explicó el técnico Ariel Villasanti, integrante de la Agencia de Extensión Rural Santo Pipó del INTA Montecarlo. En ese sentido, destacó que sumar este cultivo permite ampliar la oferta hortícola y mejorar la inserción en el mercado de la producción local.
A diferencia de las hortalizas tradicionales, el pimiento se produce bajo cubierta, en invernaderos especialmente adaptados. Se trata de estructuras de aproximadamente 7 metros de ancho por 24 de largo, que cuentan con cortinas y zócalos. Estas condiciones permiten generar un microclima adecuado y sostener la producción en contraestación, un aspecto clave para acceder a mejores precios.
El enfoque productivo apunta a la obtención de “primicias”, es decir, pimientos disponibles en invierno y comienzos de primavera, cuando la oferta a campo en otras regiones del país es escasa. “Ahí es donde el cultivo logra una mejor valorización”, señaló Villasanti.
El manejo comienza entre enero y febrero con la siembra en bandejas para la producción de plantines. Luego, el trasplante se realiza entre fines de febrero y principios de marzo, cuando las altas temperaturas comienzan a descender. “De esta manera evitamos el estrés térmico en los plantines y favorecemos un buen establecimiento del cultivo”, precisó.
El ciclo del pimiento demanda entre 120 y 150 días desde la siembra hasta la aparición de los primeros frutos. Durante ese período, la planta desarrolla una importante estructura vegetativa que luego sostendrá la producción. La cosecha puede realizarse según la maduración del fruto tanto en estado verde como maduro (rojo), dependiendo de la estrategia comercial del productor.
Desde el INTA, el acompañamiento técnico resulta central para alcanzar buenos resultados productivos. El trabajo con los productores abarca aspectos clave como la elección de variedades, la preparación del suelo, la fertilización de base y en cobertura, el riego por goteo, la poda y el manejo sanitario.
Puntualmente, Villasanti remarca que el riego por goteo es necesario no solo por cuidado del recurso sino porque es la única opción técnica recomendable para reducir y evitar problemas sanitarios. “El control de plagas y enfermedades es uno de los puntos críticos, porque si no se actúa a tiempo puede afectar significativamente los rendimientos”, advirtió el técnico. En ese marco, también se hace foco en la eficiencia en el uso de insumos y en la optimización de la producción por superficie.
Actualmente, los rendimientos bajo cubierta se ubican entre los 8 a 12 kilos por metro cuadrado, valores que consolidan al pimiento como una alternativa económicamente viable para los sistemas hortícolas de la región.
En cuanto al destino de la producción, el pimiento mantiene una demanda sostenida en el mercado interno. Ferias francas, mercados concentradores y el Mercado Central de Misiones constituyen los principales canales de comercialización, donde esta hortaliza es ampliamente valorada por los consumidores.
En este contexto, producir en momentos de menor competencia con otras regiones permite a los productores locales mejorar su rentabilidad y posicionarse con un producto de calidad.
Villasanti consideró que “cada vez más productores están haciendo hortalizas de fruto y el pimiento es una de las opciones más elegidas para incorporar a la chacra”. “Desde el INTA acompañamos estos procesos de manera integral, para que cada productor pueda lograr una producción exitosa y sostenible en el tiempo”, concluyó





