La provincia de Misiones enfrenta un escenario financiero cada vez más desafiante. La caída sostenida de la coparticipación nacional, sumada a la merma en la recaudación propia, genera un impacto millonario que obliga al Gobierno a reforzar medidas de austeridad.
Según confirmó el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán en una entrevista con FM 89.3 Santa María de las Misiones, la Provincia deja de percibir cerca de $40.000 millones por mes, un número que enciende alarmas en plena desaceleración económica.
“Lo que está pasando con el Estado es similar a lo que le ocurre a una familia o a una empresa: cuesta llegar a fin de mes”, explicó el funcionario, al describir con crudeza el momento actual.
“Estamos todos vinculados: si a la economía le va mal, le va mal a todos. La coparticipación viene creciendo, pero muy por debajo de la inflación, lo que genera una caída en términos reales. El Estado paga insumos a precios de mercado que suben con la inflación, pero los recursos crecen mucho menos”, indicó.
“Los ingresos crecen, pero muy por debajo de la inflación. Eso genera una caída real de los recursos mientras los gastos siguen subiendo”, agregó el titular de la cartera de Hacienda.
Una pérdida que golpea el corazón del presupuesto
El impacto de esta caída no es abstracto: repercute directamente en el funcionamiento del Estado. Safrán detalló que el desfasaje se explica por una combinación de factores: menor coparticipación nacional y menor recaudación provincial en un contexto de retracción económica.
“Los precios que paga el Estado —medicamentos, alimentos para comedores, insumos productivos— aumentan al ritmo de la inflación, pero los ingresos no acompañan. Ahí es donde aparece el problema”, sostuvo.
El ministro graficó la situación con datos concretos: en febrero, la coparticipación creció un 20% interanual, mientras que la inflación alcanzó el 31%. “Eso implica una caída real de alrededor de 10 puntos. Es una tendencia que se viene repitiendo desde el año pasado”, advirtió.
Ajuste inevitable, pero con prioridades claras
Frente a este escenario, el Gobierno provincial optó por un esquema de reorganización del gasto que busca preservar las áreas más sensibles. “Se trata de priorizar los servicios que la sociedad demanda: salud, educación y seguridad”, afirmó Safrán.
No obstante, reconoció que el ajuste ya se siente en otros frentes. La obra pública continúa, pero a menor ritmo: “Se sigue ejecutando, pero más lentamente por la falta de recursos”. En paralelo, los aumentos salariales se mantienen bajo una lógica de prudencia: “Hemos dado incrementos, pero muy moderados”.
El funcionario también apuntó a una tensión social latente: “Hay una contradicción. Por un lado se celebra el ajuste del Estado, pero por otro se le siguen exigiendo servicios e infraestructura”.
Austeridad, control del gasto y señales políticas
El recorte se traduce en medidas concretas dentro de la administración pública. Safrán confirmó la suspensión de compra de vehículos, salvo para áreas críticas como salud y seguridad, la limitación de ingresos al Estado, y la postergación de pases a planta hasta fin de año.
Además, destacó el rol de la comisión de control del gasto: “Hoy cada erogación es evaluada. El gobernador autoriza los gastos priorizando lo esencial”.
“Siempre hay que ser eficientes, pero en este contexto hay que serlo mucho más”, remarcó.
El impacto del contexto nacional
El ministro vinculó la crisis provincial con el panorama económico del país. La caída de la actividad, el aumento del desempleo y la baja del consumo afectan directamente la recaudación.
“Cuando las empresas venden menos, despiden personal. Esa gente deja de consumir y las empresas pagan menos impuestos. Es un efecto en cadena que termina impactando en los ingresos del Estado”, explicó.
A esto se suma un factor clave para Misiones: el tipo de cambio. “El dólar barato nos perjudica. Somos una provincia exportadora, y eso atenta contra la competitividad de nuestras empresas”, indicó.
Tasas altas y consumo frenado
Otro de los puntos críticos señalados por Safrán es el costo del financiamiento. “Hoy un crédito tiene tasas altísimas, incluso 40 puntos por encima de la inflación. Eso desalienta la inversión y también el consumo”, advirtió.
El impacto se siente tanto en el sector productivo como en las familias: “Tomar un crédito para comprar una máquina o un electrodoméstico se vuelve muy difícil. Las cuotas son muy caras”.
Fondos nacionales insuficientes
Consultado sobre la posibilidad de compensar la caída con aportes de Nación, el ministro fue categórico: “Los ATN son un paliativo que no alcanza. No compensan ni de cerca lo que se perdió”.
Incluso señaló que los recursos recibidos no cubren la eliminación o reducción de programas clave, como los fondos destinados a educación o transporte.
Incertidumbre y cautela hacia adelante
De cara al futuro, el diagnóstico es prudente, pero poco alentador en el corto plazo. “No vemos una reactivación rápida en los próximos meses”, afirmó Safrán, aunque dejó abierta la expectativa para la segunda mitad del año.
En este contexto, el Gobierno busca sostener el equilibrio fiscal como prioridad. “Siempre fuimos muy cuidadosos con las cuentas públicas. Eso nos permite garantizar el pago de salarios en tiempo y forma”, aseguró.










