A las puertas de una nueva Semana Santa, el mapa productivo de Misiones vuelve a poner el foco en los estanques. Sin embargo, más allá de la tradición religiosa que impulsa el consumo de pescado en estas fechas, el desafío del sector es estructural.
Según explicó Guillermo Faifer, director de Acuicultura y Desarrollo Pesquero de la provincia, en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, el consumo per cápita de pescado de agua dulce en la tierra colorada es de apenas 200 gramos al año, una cifra que palidece frente a los 5 kilos del promedio nacional, mayoritariamente compuesto por especies marítimas.
Para Faifer, esta brecha no responde a una falta de interés del consumidor, sino principalmente a la escasa oferta en muchas localidades del interior. Mientras en ciudades como Posadas el acceso al pescado es relativamente fluido, en otros puntos de la provincia incluso resulta difícil encontrar productos pesqueros en los comercios.
Cosechas y ventas a pie de estanque
En este contexto, los productores comenzaron en las últimas semanas a cosechar y comercializar su producción en distintas localidades.
Faifer mencionó que recientemente se realizó una cosecha y venta de pescado a pie de estanque en Campo Viera, y adelantó que a fin de mes se realizará una actividad similar en Apóstoles, en la chacra de un productor.
Este tipo de eventos se replican en distintas zonas de la provincia y permiten que los consumidores accedan directamente al pescado fresco. “Los productores me van pasando semana a semana las fechas y los lugares donde se van a realizar las cosechas”, explicó el funcionario.
Margen para crecer
Actualmente, la provincia registra más de 4.000 productores que incorporaron la piscicultura en diferentes niveles. De ese total, alrededor de un 30% ya desarrolla la actividad con fines comerciales, mientras que el resto mantiene producciones destinadas principalmente al autoconsumo.
Para Faifer, la piscicultura representa una alternativa productiva con muy buen potencial económico, especialmente si se compara con otras actividades agropecuarias.
“La piscicultura como actividad es un muy buen negocio y la ventaja que tenemos es que no hay competencia, no hay techo para la producción”, sostuvo.
Formalización de la cadena
Uno de los principales desafíos del sector es avanzar en la formalización de la comercialización. En ese sentido, Faifer destacó la reciente instalación de una sala de faena en Apóstoles, que actualmente se encuentra en proceso de adecuación para cumplir con los requisitos sanitarios.
La planta permitirá que los productores procesen el pescado en condiciones bromatológicas adecuadas, lo que facilitará la venta en restaurantes, comedores y otras instituciones. Hasta ahora, gran parte de la comercialización se realiza directamente a pie de estanque, por lo que esta infraestructura permitirá ampliar los canales de venta.
Además, el funcionario recordó que la Cooperativa Agrícola de Campo Viera cuenta con una planta frigorífica, que también puede utilizarse para procesar el pescado producido en la zona.
En cuanto al precio, Faifer indicó que el pescado misionero se comercializa actualmente entre 7.500 y 8.500 pesos el kilo, en ventas realizadas directamente en las chacras. Ese valor corresponde al pescado entero sin vísceras, mientras que el precio puede aumentar cuando se le agrega valor mediante cortes como el filet despinado.
Aun así, el funcionario consideró que se trata de una alternativa competitiva frente a los precios de otras carnes, como la vacuna, el pollo o el cerdo.
Desde el Estado provincial también se promueve la capacitación técnica de los productores, ya que la piscicultura requiere conocimientos específicos para lograr buenos rendimientos. Faifer explicó que no alcanza con tener un estanque con peces: es necesario aplicar técnicas de manejo adecuadas para garantizar el crecimiento.
Entre ellas mencionó las biometrías, que consisten en muestreos periódicos para medir el desarrollo de los peces, y las etapas intermedias de recría, que permiten controlar mejor la cantidad de ejemplares antes de llevarlos al estanque de engorde.
Un consumo dominado por especies de mar
El bajo consumo de pescado de agua dulce en Misiones también se explica por la fuerte presencia de productos marítimos en el mercado nacional. Dentro de los 5 kilos per cápita que se consumen en Argentina, la gran mayoría corresponde a especies del mar, principalmente merluza, además de otros pescados y mariscos.
En cambio, el consumo de peces de agua dulce -como sábalo, boga, pacú, dorado o surubí, además de especies cultivadas como pacú, dorado, surubí y trucha– sigue siendo reducido.
En términos territoriales, la piscicultura tiene su mayor desarrollo en el sur de Misiones, donde se concentran las empresas con mayor superficie de producción. Sin embargo, según Faifer, existen productores distribuidos en prácticamente todo el territorio provincial, en el centro, este y oeste de la provincia.
La única zona donde la actividad no se desarrolla es el área correspondiente al Parque Nacional Iguazú, en el extremo norte.
De cara al futuro, el objetivo es desestacionalizar la producción, de modo que el pescado no sea un producto asociado únicamente a Semana Santa. Para lograrlo, se promueve que los productores realicen cosechas parciales a lo largo del año, lo que permitiría abastecer el mercado también en otros momentos, como a mitad de año o en primavera.
“Queremos que el productor no solo venda en Semana Santa, sino también en otros momentos del año”, concluyó Faifer.




