
“Dios quiera que nunca se atraviese un niño y tengamos que lamentarlo”, dijo Cristian, un vecino de Candelaria y lector de PRIMERA EDICIÓN luego de compartir una postal habitual de todo los fines de semana en la costanera de esta ciudad y que tiene como protagonista a las motos.
Motocicletas de todo tipo y cilindradas haciendo picadas, realizando “willys” o “stunt” (piruetas y acrobacias de alto riesgo arriba de la moto) sobre la avenida principal.
Un lugar donde familias y amigos buscan la tranquilidad, con el mate o el tere mirando hacia el río Paraná, o ejercitándose, pero donde abundan los caños de escapes ruidosos, la música fuerte y cero medidas de seguridad en cuanto al tránsito de motos se refiere.
“Tendrías que darte unas vueltas por la costanera de Candelaria y ver lo peligroso que es venir a disfrutar con las motos. Dios quiera que nunca se le atraviese un niño y tengamos que lamentarlo”, apuntó este lector, quien acompañó su reclamo con videos.
Para este vecino candelariense, la costanera “es tierra de nadie” y urge una respuesta de la Municipalidad local. “Viene una caravana de motos todos los fines de semana y no hay control”, comentó. “En feriados largos vienen motos de Garupá porque saben que acá en Candelaria no hay inspectores de tránsito y en Garupá sí”, acotó el vecinom
El contraste es claro. Por un lado, una costanera bien cuidada y limpia, con vista al río, con dos playas y lugares de esparcimiento. Del otro, los ruidos molestos de las motos, la falta de medidas de seguridad y la desidia en materia de control municipal.












