La desaceleración del consumo en Argentina comenzó a mostrar señales de expansión hacia sectores que hasta hace poco parecían menos afectados por la crisis económica. Analistas y consultoras privadas advierten que la caída en las ventas de autos, electrodomésticos e inmuebles refleja un deterioro que ya alcanza a los segmentos de ingresos medios y altos, en un contexto marcado por el atraso del salario real y la retracción del crédito.
Durante gran parte de 2024 y comienzos de 2025 se había instalado la idea de una economía dividida en “dos Argentinas”. Por un lado, el consumo masivo sufría el impacto de la pérdida de poder adquisitivo; por el otro, la demanda de bienes durables se mantenía activa gracias al acceso al financiamiento. Sin embargo, ese esquema comenzó a cambiar hacia mediados del año pasado y ahora la caída empieza a observarse en ambos universos.
Uno de los indicadores que refleja este giro es el mercado automotor. En enero de este año se patentaron en el país 66.080 vehículos, lo que representó una baja del 5% respecto del mismo mes de 2025, de acuerdo con datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina.
Una dinámica similar se observa en el sector de electrodomésticos. Según cifras difundidas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, las ventas totales del rubro alcanzaron los 1,48 billones de pesos durante el cuarto trimestre de 2025, por debajo de los 1,50 billones registrados en igual período del año anterior. Para la consultora Vectorial, si se descuenta el efecto de la inflación la caída real del sector alcanza el 18% interanual.
El mercado inmobiliario tampoco escapa a esta tendencia. En la Ciudad de Buenos Aires las escrituras descendieron un 6,1% interanual en enero, según el Colegio de Escribanos porteño, aunque en la provincia de Buenos Aires el nivel de operaciones aún muestra crecimiento.
La retracción también aparece en otros rubros vinculados al consumo de sectores medios y altos. El turismo emisivo registró en enero una caída del 8,5% interanual, lo que significó el primer retroceso en catorce meses.

El economista jefe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, Matías Bolis Wilson, explicó que el escenario actual marca un cambio respecto del comportamiento observado el año pasado. “Hace un año vimos que había una recomposición de la cartera de consumo en las familias cuando este comenzó a recuperarse, con un mayor consumo de bienes durables por la reaparición del crédito, pero ahora vemos que afloja esa recomposición”, señaló.
Detrás de estos números aparece un factor central que explicaría el enfriamiento del consumo. Economistas advierten que desde fines de 2025 comenzó un nuevo ciclo de deterioro del salario real entre los trabajadores formales del sector privado.
El exviceministro de Economía y economista jefe de Vectorial, Haroldo Montagu, advirtió que incluso los sectores con mayores ingresos todavía no lograron recuperar el poder adquisitivo previo al cambio de gobierno. “Lo que estamos viendo es que ni siquiera el percentil más rico de los asalariados registrados recuperó su nivel de poder adquisitivo de noviembre de 2023”, sostuvo.
Según datos de centros de estudio vinculados al movimiento sindical, el salario real privado formal ya se ubicaba hacia fines de 2025 por debajo de los niveles previos a ese período. Además, la tendencia se agravó en los últimos meses del año pasado debido a la aceleración de la inflación, lo que volvió a erosionar el ingreso disponible de los hogares.
En ese contexto, la caída del crédito también comenzó a impactar en la capacidad de compra de las familias. El especialista en mercado laboral del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, Luis Campos, advirtió que el financiamiento ya no logra sostener la demanda. “Hay un agotamiento del consumo apalancado en el crédito”, señaló, al remarcar que las altas tasas y la incertidumbre económica reducen el incentivo para endeudarse.
Fuentes del sector bancario indicaron que los préstamos personales y prendarios acumulan cinco meses consecutivos de caída en términos reales. Los créditos hipotecarios, en tanto, muestran un comportamiento irregular, con algunos meses de crecimiento moderado y una desaceleración hacia el cierre de 2025.
El deterioro también se refleja en el aumento de la morosidad. De acuerdo con datos del Banco Central procesados por la consultora Quantum Finanzas, la irregularidad en los créditos personales pasó del 3,3% en diciembre de 2024 al 11,9% en el mismo mes de 2025. En los créditos prendarios el indicador subió del 1,9% al 4,5%, mientras que en los hipotecarios la variación fue menor, del 1,5% al 1,6%.
En términos generales, la mora en los créditos destinados a familias cerró el año pasado en 9,3%, muy por encima del 2,6% registrado a comienzos de 2025.
Pese a estos indicadores, desde el sector comercial todavía predomina la cautela al analizar el escenario hacia adelante. Bolis Wilson consideró que el deterioro del consumo de bienes durables podría no ser necesariamente permanente, aunque reconoció que la volatilidad económica dificulta realizar proyecciones claras.






