“Debemos reconocer la edad que tenemos porque es un orgullo llegar a esta etapa”. Con esa premisa, la doctora Mirta Soria, especialista en gerontología, abrió su columna semanal en la FM 89.3 Santa María de las Misiones. En una charla que atravesó desde consejos médicos básicos hasta reflexiones sociales sobre el envejecimiento, Soria cuestionó la idea tradicional de la vejez asociada únicamente al retiro o la dependencia y propuso resignificarla como una etapa de resiliencia, experiencia y autonomía.
“Las mujeres mayores, los adultos mayores en general, somos resilientes. Pasamos muchas etapas duras, pero supimos defender nuestros derechos y organizarnos para que hoy muchas conquistas existan”, sostuvo.
La especialista recordó además el sentido histórico del Día Internacional de la Mujer, señalando que las luchas por los derechos no deben olvidarse ni relativizarse.
“Las mujeres que hoy somos mayores atravesamos momentos difíciles, pero aprendimos a reflexionar, a juntarnos y a defender nuestros derechos, que muchas veces siguen siendo vulnerados”, señaló.
Cuidarse para vivir con dignidad
Para Soria, la base de una vejez saludable está en el autocuidado y la prevención de la dependencia. “Debemos cuidarnos para tener una vejez con dignidad”, afirmó. En ese sentido, explicó que el objetivo no es evitar cualquier tipo de ayuda, sino reconocer cuándo es necesaria.
“Debemos cuidarnos para no depender de otros; y si somos dependientes, reconocer que ese cuidado también tiene límites y que la persona que nos ayuda debe hacerlo dentro de sus posibilidades”, explicó.
Entre las recomendaciones prácticas, lanzó una frase que sintetiza su enfoque preventivo: cambiar el bastón por el tensiómetro. Según explicó, el control cotidiano de la presión arterial puede prevenir numerosos problemas de salud. “El simple hecho de tomarnos la presión diariamente puede evitar muchas patologías, desde una caída hasta un accidente cerebrovascular”, advirtió.
Soria recordó además que el clima misionero representa un factor de riesgo adicional. “Con las altas temperaturas, la transpiración permanente y el uso de diuréticos pueden aparecer cuadros de deshidratación que terminan requiriendo internaciones”, explicó.
Pedir ayuda también es parte del cuidado
Otro de los puntos que remarcó la gerontóloga es la importancia de saber pedir ayuda, algo que muchas personas mayores evitan por orgullo o por temor a perder autonomía.
“Muchas veces queremos hacerlo todo solos y ahí vienen las caídas y las complicaciones”, explicó. Por eso insistió en la necesidad de construir vínculos familiares y comunitarios basados en la cooperación. “Nadie va a venir a levantarnos de la silla si no lo pedimos”, dijo.
En ese sentido, también reflexionó sobre la dinámica familiar y dejó una frase que suele repetir en sus columnas: “La queja aleja”.
“La queja aleja a los nietos o a los sobrinos. Si vienen a visitarte, agradecé. No empieces diciendo que nunca vienen”, señaló.
Para Soria, la gratitud es un elemento clave para fortalecer los vínculos intergeneracionales.
“Apagar la luz por la tarifa es un riesgo de caída”
Uno de los momentos más críticos de la charla fue cuando la especialista vinculó la situación económica con la seguridad cotidiana de los adultos mayores. Según explicó, el aumento de las tarifas de servicios básicos está llevando a muchas personas mayores a reducir el uso de iluminación en sus hogares, lo que incrementa el riesgo de accidentes domésticos.
“La accesibilidad en la casa incluye la iluminación. Debemos dejar pasillos o baños con luz durante la noche para poder caminar con seguridad”, explicó. Sin embargo, reconoció que la realidad económica condiciona esas decisiones.
Para Soria, este problema trasciende lo doméstico y se convierte en una cuestión de derechos. “Si no reclamamos nuestros derechos, nadie lo va a hacer por nosotros”, advirtió.
Respeto y reconocimiento hacia las personas mayores
Durante la charla, la especialista también cuestionó expresiones despectivas que circularon recientemente desde sectores políticos hacia los adultos mayores.“No somos ‘viejos meados’ ni ‘viejos de mierda’. Somos personas mayores que con orgullo llegamos a esta edad”, afirmó.
Según señaló, ese tipo de discursos reflejan una desvalorización social de la vejez que debe ser revertida. “Debemos recuperar el respeto y el cariño hacia las personas mayores, que muchas veces hoy se dejan de lado”, sostuvo.
Para la especialista, la sociedad debería reconocer el valor de la experiencia acumulada por quienes atravesaron distintas etapas históricas. “Nuestra experiencia debe ser valorada. Como decíamos años atrás en las políticas de adultos mayores: la experiencia cuenta”, recordó.
Prepararse para la vejez desde ahora
Finalmente, Soria insistió en que la vejez no comienza a los 60 ni con la jubilación, sino que es una etapa que debe prepararse desde mucho antes.
“Debemos prepararnos y enseñar a nuestros hijos a respetar la vejez”, afirmó. En ese sentido, llamó a recuperar valores que antes eran centrales en la vida familiar.
“Debemos volver a ese afecto, a ese respeto que solían tenernos y que muchas veces hoy se deja pasar por alto”, concluyó.




