La emergencia por violencia de género en Misiones no es una sensación, son números que golpean. En una entrevista brindada a la FM 89.3 Santa María de las Misiones, Sandra Galeano, subsecretaria de Relaciones con la Comunidad de la provincia, trazó un mapa crudo sobre la realidad que procesan los equipos técnicos de la Línea 137. Con un promedio que oscila entre los 150 y 200 llamados mensuales -pero que en picos de tensión ha llegado a superar los 400-, el servicio de asistencia se consolida como el primer termómetro de una crisis social que se agrava puertas adentro.
“Hay meses en los que superamos los 300 o incluso los 400 llamados. Las cifras son variables, pero siempre decimos lo mismo: más allá del número, cada caso es una persona en riesgo”, explicó. La línea funciona como primer canal de contención y orientación para víctimas o personas de su entorno, aunque Galeano aclaró que no se trata de un espacio para radicar denuncias formales.
“Las denuncias se hacen en comisarías o en fiscalía si se trata de un delito penal. También se puede recurrir a los juzgados de paz o al juzgado de violencia en Posadas”, explicó.
Además, remarcó que la denuncia puede realizarse en cualquier comisaría, no necesariamente en la del barrio o localidad de la víctima.
“La denuncia es el primer paso que da la víctima para pedir ayuda, por eso es importante que el relato sea lo más detallado posible para que el juez pueda dimensionar la gravedad de la situación”, sostuvo.
El factor económico como disparador
Uno de los puntos más agudos del análisis de Galeano fue la relación directa entre el contexto económico actual y el recrudecimiento de la violencia. Para la funcionaria, la crisis no es un factor externo, sino un combustible que el agresor utiliza para aceitar los mecanismos de control.
“La violencia está cruzada por lo económico. Cuando el dinero no alcanza o aparece el desempleo, aumenta la tensión intrafamiliar y el agresor aprovecha para manipular mejor a la mujer”, explicó en el aire de la 89.3.
En ese contexto, la dependencia financiera es, muchas veces, la verdadera cárcel: “Lo primero que piensa una mujer es de qué van a vivir sus hijos o cómo pagará las cuentas si el hombre es el único proveedor. Sin autonomía económica, es muy difícil quebrar el círculo”.
“Muchas mujeres piensan primero de qué van a vivir o cómo van a alimentar a sus hijos si el hombre es el único proveedor. Sin autonomía económica es muy difícil cortar con la violencia”, indicó.
Según agregó, este escenario suele estar acompañado por otras problemáticas sociales como adicciones, conflictos familiares y situaciones de extrema vulnerabilidad.
Más que una llamada: la intervención en el territorio
A diferencia de lo que suele creerse, la 137 no es una línea de denuncias -tarea que compete a comisarías, fiscalías o juzgados de paz-, sino un espacio de escucha activa y contención profesional. El equipo, integrado por psicólogos, abogados y trabajadores sociales, opera las 24 horas con una mirada federal que alcanza desde Posadas hasta parajes como Pozo Azul o Dos Hermanas.
“El primer paso es la escucha. A veces el relato viene desordenado por la misma vulnerabilidad”, describió la subsecretaria. La intervención puede ser inmediata: si la violencia está ocurriendo en el momento del llamado, se articula con el 911 y equipos territoriales que se desplazan al domicilio, mientras se tramitan medidas cautelares con los jueces de turno.
Entre los motivos más frecuentes de las llamadas aparecen consultas sobre cómo denunciar, cómo solicitar medidas cautelares o cómo acceder al botón antipánico, además de pedidos de asesoramiento de familiares o amigos que buscan ayudar a una víctima.
La funcionaria remarcó que el servicio está disponible para cualquier localidad de Misiones, incluso en zonas rurales o alejadas. “Una mujer que está en El Soberbio, San Vicente, Dos Hermanas o Pozo Azul puede llamar igual. Nosotros articulamos con la Policía, el juzgado o la municipalidad del lugar”, explicó.
En ese sentido, recordó que todas las municipalidades de la provincia cuentan con áreas de género o áreas de la mujer, donde también se puede pedir orientación y asistencia.
La figura del “funcionario obligado”
Un dato clave que surgió en la charla es el rol de los profesionales que intervienen en estos casos. Galeano destacó que, ante determinadas situaciones, los profesionales que intervienen pueden realizar la denuncia como funcionarios obligados, incluso cuando la víctima intenta minimizar o negar lo sucedido.
“Muchas mujeres se sienten culpables o intentan invisibilizar la situación. Por eso es vital el trabajo en localidades como El Soberbio, Eldorado y la capital, donde se busca que la víctima entienda que no debe tolerar ni soportar el maltrato”, concluyó la funcionaria, recordando que la línea es gratuita y que, en Misiones, también rige la posibilidad de realizar denuncias con identidad reservada, lo que permite que familiares o personas cercanas puedan alertar sobre situaciones de riesgo.
Pedir ayuda a tiempo
Finalmente, la subsecretaria insistió en la importancia de buscar ayuda ante las primeras señales de violencia, antes de que las situaciones escalen hacia formas extremas como el femicidio.
“Pedir ayuda es el primer paso. No hay que tener vergüenza ni sentirse culpable de lo que pasa”, afirmó.
Además de la línea 137 y el 911, también recordó que funciona el 144, una línea nacional de asistencia que en muchos casos deriva las consultas a los equipos provinciales.




