Los niños de la comunidad mbya Ysyry, ubicada en Colonia Delicia, todavía no pudieron empezar las clases en el Nivel Inicial porque el aula donde deberían asistir está en malas condiciones y pone en peligro a alumnos y docentes.
El año pasado la comunidad presentó una nota para solicitar la construcción de un espacio escolar seguro para ese nivel, un pedido que fue recibido por el Consejo General de Educación, que se comprometió a dar una respuesta, pero el inicio del ciclo lectivo llegó sin novedades.
En el documento se advertía que las tablas de madera que sirven de paredes para el aula “se encuentran deterioradas y hay numerosos agujeros en el techo, lo que dificulta seriamente el desarrollo normal de las clases y pone en riesgo la seguridad de los niños”.
El referente de la comunidad Ysyry, Dalmacio Ramos, contó que las familias decidieron no enviar a los chicos por temor a que ocurra un accidente.
“Los padres tienen miedo de que se desprendan los tirantes y caigan sobre la cabeza de los niños. Me dijeron que si no se soluciona no los van a mandar, es mucho riesgo”, señaló.
Un reclamo que sigue sin respuestas
El pedido de mejoras edilicias no es nuevo para la comunidad. Según explicó Ramos, la última nota fue presentada en 2025 ante autoridades educativas para evitar que los niños sigan asistiendo a un espacio que ya mostraba signos visibles de deterioro.
La solicitud incluía la construcción de un edificio seguro para el Nivel Inicial, ya que el aula fue construida principalmente con tablas de madera, material que con el paso del tiempo se fue dañando.
El problema se fue agravando con los meses. Se multiplicaron los agujeros en el techo, que hoy permiten el ingreso de agua durante los días de lluvia, y varias tablas que sirven de tirantes están desgastadas, esto generó preocupación entre los padres, que se niegan a enviar a los más chicos al aula.
Vale recordar que esta comunidad vivió años atrás una situación similar con el aula satélite de nivel primario, también construida en madera.
En ese entonces, por el desgaste de la estructura, una tabla terminó cayendo y le provocó lesiones a una niña, hecho que recién entonces motivó la intervención oficial. Ese antecedente es el que hoy refuerza entre los padres el miedo de que vuelva a repetirse un accidente.
“Tenemos derechos, nuestros niños también, como cualquier otro estudiante. Necesitamos una construcción adecuada. Esperemos que el Consejo le dé prioridad a nuestra escuela de Nivel Inicial”, expresó Ramos.
Además, indicó que con la vuelta a clases reiteraron el pedido y la respuesta fue que este tipo de solicitudes “deben realizarse por escrito”, desconociendo la presentación previa de la nota.
Para Ramos, este tipo de respuesta forma parte de una práctica común: desgastar el reclamo demorando las soluciones, lo que hoy afecta directamente el inicio de clases en la aldea.





