La capital provincial se prepara para recibir por primera vez un Torneo Abierto Internacional de Go, una milenaria disciplina de origen chino que es aún más antigua que el ajedrez, que cuenta incluso con un circuito profesional y que lentamente comienza a ganar adeptos en la tierra colorada.
El certamen se disputará el 3 y 4 de abril en el Centro Multicultural de la avenida Costanera, contará con jugadores locales, de otras provincias, además de Brasil, Paraguay y Uruguay, y será organizado por el Club de Go Misiones, que apuesta al desarrollo de la disciplina a nivel provincial.
“La idea es confraternizar con participantes de toda la región pero también que se sumen nuevos jugadores. En ese sentido, la inscripción será gratuita para los misioneros”, explicó a EL DEPORTIVO uno de los referentes de Go Misiones, Horacio Pernía.
¿Qué es el Go? “Es un juego de mesa que tiene más de 4 mil años, es uno de los más antiguos que existen y que se juegan actualmente. El tablero es de 19 por 19 intersecciones y las piezas se juegan justamente en esas intersecciones, no en las cuadrículas”, explica Pernía. “El objetivo es encerrar al rival en esas intersecciones… en esa lucha, las ‘piedras’ o piezas entran en conflicto y resultan capturadas o prisioneras. Y el que tiene más puntos, gana”, amplió Horacio.
El objetivo del juego es, entonces, rodear por completo las piezas del rival para eliminarlas del tablero. Parece sencillo, pero a medida que crece el nivel de juego, se suman estrategias y todo se hace más complejo. “Básicamente es un juego de estrategia donde hay un principio de creación compartida, algo realmente muy interesante” aporta Pernía.
Por esa sencillez a la hora de iniciarse es que el Go no tarda en cautivar a propios y extraños. Quienes lo practican confirman que es mucho más fácil aprenderlo a jugar que, por ejemplo, el ajedrez. Y aunque la expansión del Go demoró más que ese juego tradicional, lentamente llegó a distintas partes del mundo.
“Nosotros acá en Posadas empezamos hace unos cinco años. Conformamos un grupo que se llama Club de Go Misiones y hoy está integrado por unas treinta personas”, recordó el entrevistado, quien agregó que hay presencia de la disciplina en el norte provincial: “También se está abriendo otro club en Puerto Iguazú, un poco más chico, pero lo importante es que el Go se va expandiendo”. A nivel nacional, la entidad madre es la Asociación Argentina del Juego de Go (AAGO).
Y aunque aún no es tan conocido en estas latitudes, el Go gana peso en todo el mundo. “En Asia es muy popular, sobre todo en China, Japón y Corea. También se extendió a Europa y Estados Unidos, mientras que acá en Sudamérica se juega bastante en Brasil, Colombia y Venezuela. Incluso en varios países hay un circuito profesional, es decir, con jugadores que viven de esto, y se televisan las partidas”, cuenta Pernía.
Horacio anima a quienes quieran sumarse. “Los esperamos los sábados por la tarde en la panadería de Junín y Tucumán o los jueves por la noche en el espacio cultural ubicado sobre calle Belgrano, entre Félix de Azara y Buenos Aires. No hay que llevar nada, solo ganas de aprender. Es más sencillo que el ajedrez, solo tiene cuatro reglas y nada más. Estoy seguro que les va a gustar”, cerró la invitación Pernía.
Una historia de varios siglos
Pese a la simplicidad de las reglas, el Go es uno de los juegos más complejos. Un ejemplo tiene que ver con que recién en 2016 una computadora fue capaz de derrotar a un campeón mundial, es decir, veinte años después de que sucediera lo mismo con el ajedrez.
En cuanto a su masividad, se calcula que actualmente hay unos 60 millones de jugadores en todo el mundo. Al respecto la Federación Internacional suma hoy 79 países como miembros plenos. Argentina es uno de los más antiguos de América: se afilió en 1982 junto a Brasil, Canadá, Estados Unidos y Venezuela.
En cuanto a la historia del juego, las primeras referencias escritas son del año 500 antes de Cristo y apuntan a incluso 1500 años antes. Sobre su invención, una teoría apunta a que fue ideado por militares chinos, quienes utilizaban piedras para señalar posiciones de ataque en mapas.




