Laura Kuperman
Educadora Canina.
376 4-636-551
Los perros son seres sociales, regulan su seguridad a través del vínculo y del movimiento. Cuando su figura de referencia desaparece de su campo visual dejándolo solo y atado en un entorno público, no interpreta el “mami vuelve en cinco minutos”.
Para él se vuelve desasosiego y pérdida de control ya que, al no tener noción del tiempo como nosotros, no registran que volvés enseguida, lo que sienten es tu ausencia y su exposición a un entorno desconocido.
La vía pública presenta imprevistos, excesivo tránsito y ruidos, niños corriendo, patinetas, algún estallido, perros paseando. Todas situaciones que representan amenazas y provocarán miedo, alteración y ansiedad. Puede reaccionar huyendo o tratando de liberarse de la correa, con el riesgo de ser atropellado o perderse; o mostrándose agresivo al sentirse intimidado, puede morder a una persona o a otro animal.
Dejar a un perro sin vigilancia es exponerse a que le agredan o lo roben. Cualquier transeúnte puede molestarle; otros perros pueden atacarle y al estar atado se encuentra más vulnerable aún. También influyen las condiciones climáticas, si hace demasiado frío o calor estará incómodo y atado no puede gestionar su confort de manera que soportará estoicamente hasta que vos reaparezcas.
Atado en la puerta de un establecimiento está completamente indefenso. Si no puede entrar con vos, dejalo en tu casa que es su lugar seguro. Tu salida de compras no es un paseo para él y su bienestar es tu responsabilidad.








