El paro general convocado por la CGT impactó en diversos niveles en el sector comercial del país, que ya atraviesa un contexto económico complejo, marcado por la caída del consumo y la pérdida sostenida del poder adquisitivo. Si bien la medida tuvo distintos niveles de adhesión, en algunos rubros casi no se sintió, algunos comerciantes señalan que “el problema principal no pasa por ahí”, sino por las dificultades estructurales que atraviesan en las ventas.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones el comerciante del rubro electrodoméstico de Posadas, Carlos D’Orazi, explicó que en su caso la jornada de protesta “no nos perjudica mucho” en términos de funcionamiento, ya que gran parte de los trabajadores y clientes se movilizan en motos o autos particulares. No obstante, advirtió que lo que sí afecta de manera profunda es “la falta absoluta de posibilidades de compra de parte del cliente”, una situación que se arrastra desde hace varios meses.
Según detalló, el consumo comenzó disminuir cuando se agotaron los límites crediticios y los salarios se vieron en rojo frente a los gastos cotidianos. En ese sentido, señaló que hoy el sector está trabajando “con el 32% de las ventas que necesitamos para seguir manteniendo las puertas abiertas”, un nivel que definió como “muy preocupante y desalentador” para cualquier comercio.
D’Orazi remarcó que la caída de las ventas no está asociada a aumentos de precios en su rubro, ya que “los productos han tendido más a bajar que a subir”, con reducciones de hasta el 40% en comparación con uno o dos años atrás. Sin embargo, explicó que el encarecimiento de la nafta, los impuestos y los alimentos básicos provocó que “todo se lo lleven los gastos normales de la casa”, dejando sin margen para otro tipo de consumo. Cabe recordar que los precios de los electrodomésticos arrancan en un promedio de 500 a 600 mil pesos.
En ese escenario, el comerciante sostuvo que la falta de un programa económico claro profundiza la incertidumbre. Afirmó que hoy no existe un horizonte definido que permita proyectar decisiones y que “cuando uno se levanta y no sabe cómo es su futuro inmediato, es imposible diagramar absolutamente nada”, lo que genera un desgaste constante en el sector.
El impacto también se refleja en el comportamiento de los consumidores, que modificaron de manera notable sus hábitos. Según describió, antes la gente compraba “por las dudas”, anticipándose a posibles aumentos, mientras que hoy “la gente compra por necesidad absoluta” y posterga el recambio de electrodomésticos hasta el último momento posible.
La fuerte retracción del consumo obligó además a tomar medidas internas. D’Orazi reconoció que fue necesario “achicar el stock” y reducir personal, ya que “no tiene gran sentido comprar cantidades” cuando los precios siguen bajando y la demanda no se recupera. En ese sentido, explicó que actualmente se compra solo lo indispensable para el mes siguiente.
A pesar de todo, el comerciante aseguró que el optimismo sigue siendo un valor clave para sostener la actividad, aunque admitió que “tantos meses en negativo generan amargura y ansiedad”. En ese marco, destacó el rol central de los programas Ahora, al señalar que “si no existieran, directamente no podríamos hacer frente a ningún tipo de venta”, en un rubro donde los precios superan ampliamente la capacidad de pago inmediato de los consumidores.







