La Asignación Universal por Hijo (AUH) volvió a perder poder de compra en enero de 2026. El motivo no es una caída nominal del ingreso, sino un desfasaje técnico: mientras la prestación se actualiza por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) con dos meses de rezago, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT) vienen creciendo por encima de ese indicador.
El resultado es una nueva erosión en la cobertura real. Entre septiembre de 2025 y enero de 2026, la AUH perdió entre 4 y 7 puntos porcentuales de capacidad para cubrir la CBA, según el tipo de hogar.
El diagnóstico surge del último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), que releva la evolución de la AUH y la Tarjeta Alimentar desde su creación en 2009 y mide cuánto cubren hoy frente a la canasta básica. El estudio, basado en datos oficiales del INDEC y ANSeS, modela tres tipos de hogares del Gran Buenos Aires para estimar el impacto real sobre el costo de vida.
En enero, la cobertura quedó así:
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Hogar Tipo A (dos adolescentes, sin Tarjeta Alimentar): 39,6% de la CBA y 18% de la CBT.
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Hogar Tipo B (niños pequeños con Tarjeta Alimentar): 45,3% de la CBA.
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Hogar Tipo C (más hijos y acceso pleno a Tarjeta Alimentar): 62,4% de la CBA y 28,6% de la CBT.
La desigualdad entre hogares vuelve a hacerse visible. Los adolescentes -que no acceden a la Tarjeta Alimentar- son los más afectados. En ese caso, la prestación no llega siquiera a cubrir dos quintos del costo alimentario mínimo y representa menos de una quinta parte del costo total de vida.
El deterioro tiene una explicación estructural. La AUH se actualiza según la inflación medida por el IPC, pero lo hace con dos meses de atraso. Cuando la canasta básica acelera por encima del índice general de precios, el ingreso queda automáticamente rezagado.
Este fenómeno ya se había observado en otros períodos de alta inflación, pero vuelve a repetirse desde octubre de 2025. La dinámica es clara: mientras la inflación general modera su ritmo, los alimentos y bienes esenciales -que pesan más en la CBA- crecen con mayor intensidad, ampliando la brecha.
Incluso en el escenario más favorable (Hogar Tipo C), la combinación de AUH y Tarjeta Alimentar cubre apenas el 62% de la canasta alimentaria y menos del 30% de la canasta total. Es decir, el ingreso estatal no alcanza a cubrir ni un tercio del costo integral de vida.
El deterioro no implica un derrumbe como el registrado en 2023, pero sí marca un nuevo ciclo de pérdida real que podría profundizarse si se mantiene el desfasaje entre actualización e inflación alimentaria.
De la recuperación al retroceso: 2024 vs 2026
En 2024 la AUH había mostrado una recuperación significativa tras el piso histórico de 2023. Los aumentos acumulados y una desaceleración temporal de la canasta básica habían permitido estabilizar la cobertura en niveles cercanos a máximos históricos.
Sin embargo, el panorama volvió a cambiar en 2025 y comienzos de 2026.
2024:
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Cobertura en niveles altos tras la recomposición.
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Estabilidad relativa en la relación AUH–CBA.
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Efecto compensador fuerte de la Tarjeta Alimentar.
Enero 2026:
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Cuarto mes consecutivo de pérdida real.
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Caída de hasta 7 puntos en la cobertura.
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Mayor impacto en hogares sin Tarjeta Alimentar.
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Brecha creciente entre IPC y canasta básica.
El contraste muestra un patrón cíclico: expansión, recuperación y nueva erosión. La variable clave vuelve a ser la misma que en los últimos años: la velocidad con la que la inflación alimentaria supera los mecanismos de actualización.
El informe completo aquí👇
Observatorio_CoberturaAUH-TA_Ene26




