El docente Javier Rodas, reconocido referente de la educación intercultural en Puerto Iguazú, dejó un vacío enorme en su familia, en la comunidad educativa de los pueblos originarios, en sus colegas y en Misiones en general. El educador sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) mientras se encontraba de vacaciones junto a su familia en Brasil y fue diagnosticado con muerte cerebral, lo que constituye la muerte legal y médica del paciente, por lo que se espera la delicada decisión de la familia en un centro médico del país vecino.
Familiares y allegados se despiden con mucho dolor en las redes sociales. “Celebro haber coincidido en espacio y tiempo en esta vida; y haber sido testigo cercano de tu alma de monte, tiza, guardapolvo y pizarrón. Quedaron impregnadas en nuestros corazones tus letras del pentadiccionario, único en su especie; en tu Tape Arandú de los nombres de las calles de la Reserva Yriapú 600has., y tus pyporé en los trillos de tu amada escuela de Jasy Porã. No voy a recordarte, porque para recordar hay que hacer memoria, y vos sos sencillamente inolvidable”, fue uno de los mensajes conmovedores.
En otro mensaje, un colega compartió: “Ese corazón de timbó, con raíces tan profundas que no se conformó con la tierra y viajó al alma de los chamigos. De letras su espíritu, de tierra roja y pizarrón; Jasy Porã te verá llegar como gran sabio y mitaí. Recibe tupá a tu hijo; dale un lugar allí donde el fogón de la vida calienta las manos y el tizón grandote despide las chispas de la memoria”.
“Si ya que estamos de paso, dejemos huellas bonitas, la vida es solo un rato…”, escribió Rodas junto a una foto suya frente al mar, en una de las ùltimas publicaciones suyas en su Facebook, donde era muy activo, compartiendo frases, consejos y recomendaciones.
Un legado eterno en las comunidades originarias

La noticia generó una fuerte conmoción en la comunidad educativa y social de Iguazú. En las últimas horas, colegas, amigos y exalumnos comenzaron a despedirlo a través de las redes sociales, destacando su trayectoria, su compromiso con las comunidades originarias y el profundo legado que deja tras décadas de trabajo docente.
Rodas dedicó más de 25 años de su vida a la enseñanza en comunidades Mbya Guaraní, donde fue fundador de la Escuela N° 941 Aldea Jasy Porá y cofundador de los BOP N° 111 Tekoa Fortín Mbororé y N° 117 de la Aldea Yryapú. En una entrevista publicada por PRIMERA EDICIÓN en 2023, había expresado: “El idioma guaraní que aprendí en casa fue la llave para abrir las puertas a las comunidades, a través de las conversaciones, los diálogos, y así ejercer la docencia”.
En esa misma nota, Rodas se definía como un docente plenamente realizado por su labor, afirmando: “Me siento muy feliz con la tarea que realizo. Soy infinitamente feliz por poder ser parte importante y dar esta herramienta de conocimiento, de cultura y de inclusión a nuestros hermanos”. Su trabajo fue clave para fortalecer la educación intercultural bilingüe y garantizar el acceso a derechos básicos en las aldeas.
Entre sus aportes más destacados se encuentra la coautoría del primer diccionario mbya guaraní–español, un trabajo que demandó más de seis años de investigación y que fue presentado en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. “Este es nuestro aporte a la visibilización de la cultura y un legado que brindamos a la sociedad”, había señalado con orgullo en aquella oportunidad.
Hoy, la figura de Javier Rodas es recordada por su vocación, su respeto por las culturas originarias y su convicción profunda de que la educación es una herramienta de inclusión. “Siempre digo que estoy muy orgulloso de estar en el lugar donde estoy y agradezco a Dios poder ser útil a la sociedad”, había resumido, sin saber que esas palabras se transformarían en un reflejo de su legado.











