El conflicto entre la Asociación Bancaria y el Banco Santander volvió a encenderse a partir del anuncio de cierre de sucursales, lo que generó preocupación por posibles pérdidas de puestos de trabajo. La seccional Rosario del gremio declaró el estado de alerta y movilización ante lo que considera una nueva avanzada de la entidad crediticia sobre su estructura operativa.
Según informaron fuentes sindicales, la medida responde al cierre de dos filiales ubicadas en el Gran Rosario, en las localidades de Pérez y Puerto San Martín. Desde el gremio advirtieron que la decisión implicaría despidos y afecta de manera directa a trabajadores y trabajadoras de ambas sucursales.
La Bancaria exigió que no haya cesantías y reclamó la reubicación del personal. El sindicato detalló que el Banco Santander cuenta con 14 sucursales en la región y que, con las que continuarían operativas, existen condiciones para absorber a los empleados afectados por los cierres previstos para mediados de marzo.
El dirigente gremial Sergio Rivolta señaló que el plan del banco contempla el cierre de 36 sucursales en todo el país, dos de ellas pertenecientes a la seccional Rosario. Además, indicó que los clientes ya fueron notificados sobre su reasignación a otras filiales cercanas, lo que refuerza la preocupación por el destino laboral de ocho trabajadores.
Por su parte, el Banco Santander explicó que la decisión se enmarca en un proceso de transformación de su modelo de atención. La entidad sostuvo que el 90% de las operaciones se realizan de manera digital y que la concurrencia a las sucursales físicas viene cayendo de forma sostenida en los últimos años.
Desde la entidad financiera también informaron que el proceso está respaldado por un plan de inversiones de 230 millones de dólares durante 2026, destinado a fortalecer la aplicación móvil y los canales digitales, combinando atención virtual con asistencia personalizada cuando resulta necesaria.
El conflicto se da pese a los acuerdos alcanzados meses atrás en la denominada Mesa del Diálogo, donde ambas partes consensuaron mejoras en categorías laborales y condiciones de trabajo para determinados sectores, incluyendo recategorizaciones y cambios en la modalidad de prestación de tareas.
En ese marco, La Bancaria advirtió que seguirá en estado de alerta para defender los puestos de trabajo y reclamó que el proceso de modernización del banco no se traduzca en despidos. Mientras tanto, las negociaciones vuelven a tensarse y el conflicto amenaza con escalar si no hay respuestas concretas.
Fuente: iProfesional








