Aunque la zafra tealera avanza con mejores perspectivas productivas, el escenario económico y social mantiene en alerta a los pequeños productores de Misiones. Así lo planteó Fabián Labán, productor e integrante de la Federación Agraria y de la Comisión Provincial del Té (CoProTé), quien advirtió que, pese a una cosecha ordenada y con precios que se están cumpliendo, el rumbo de la política económica nacional amenaza la supervivencia de quienes trabajan con pocas hectáreas.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, describió que la zafra se está desarrollando de manera tranquila, con brotes desparejos que permiten una cosecha más equilibrada. Explicó que “los teales no brotaron todos juntos, como solía brotar años anteriores”, lo que dio lugar a “una linda zafra”, aunque advirtió que la falta de lluvias podría complicar el tramo final de la cosecha y extender los plazos de trabajo.
En cuanto a los precios, señaló que el último valor fijado se está respetando en la mayoría de los casos y aclaró que, al menos en su zona, no se registran incumplimientos generalizados. Indicó que los pagos se realizan tal como se acordó en la mesa de negociación, con cheques, y recordó que el Gobierno provincial se hace cargo del cambio y de los intereses, además de sostener el subsidio energético para los secaderos, un punto clave para el funcionamiento del sector.
Sin embargo, el productor advirtió que esa relativa estabilidad no alcanza para compensar el deterioro del contexto económico. Sostuvo que hoy los productores pueden cubrir los costos de producción, pero remarcó que la rentabilidad se ve seriamente afectada cuando se depende de servicios tercerizados para la cosecha.
Según explicó, el encarecimiento del combustible, la mano de obra y otros insumos golpea con fuerza a quienes no cuentan con maquinaria propia.
El diagnóstico se vuelve más crítico cuando Labán amplía la mirada más allá de la coyuntura productiva.
“Porque el tema es que hoy, realmente, si no cambia la política de Estado, nosotros los productores, los emprendedores con pequeñas hectáreas de té, de yerba, de cualquier cultivo, con esta política nos va a matar”, afirmó.
En ese sentido, advirtió que el impacto ya se empieza a ver en las chacras, con productores que evalúan abandonar la actividad. “No sé si llegamos al final de mandato de Javier Milei, ya hay productores que están queriendo vender la chacra y irse al carajo”, expresó.
Labán también vinculó la caída del consumo interno con la crisis social que atraviesan las zonas rurales. Afirmó que no solo el té, sino también otros productos como la yerba mate, están sintiendo la retracción del mercado. Explicó que la falta de recursos y de trabajo empuja a muchos jóvenes a emigrar, incluso hacia Brasil, en busca de empleo, lo que termina impactando directamente en el consumo local.
“La gente también está tratando de sobrevivir”, resumió. Desde su experiencia personal, comparó la situación actual con otras crisis históricas y sostuvo que el escenario es incluso más adverso que el de la década del noventa.
Hoy, en cambio, enumeró gastos inevitables que asfixian a los productores, desde el mantenimiento de un vehículo hasta el combustible y los servicios básicos.
En el plano estrictamente productivo, Labán explicó que la ausencia de fertilización en muchos teales limita la rentabilidad, producto del temor a una nueva sobreproducción como la del año pasado. Señaló que, si bien el productor puede obtener una ganancia, ya no se trata de los márgenes de años anteriores.




