Un informe elaborado por Aldeas Infantiles SOS Argentina puso en discusión una realidad poco abordada en el debate público sobre adopción. Lejos de la idea instalada del final feliz, el relevamiento expone una problemática estructural que atraviesa a todo el país, con procesos que se interrumpen y obligan a niños y niñas a regresar a hogares o dispositivos de cuidado alternativo.
En diálogo con FM de las Misiones, la directora de Programas de la organización, Lucía Buratovich, explicó que se trata de una situación que viene creciendo con el paso de los años y que requiere respuestas urgentes desde el Estado. Según señaló, desde la entidad trabajan hace tiempo para visibilizar este fenómeno y promover políticas públicas que lo aborden de manera integral.
“Desde Aldeas Infantiles venimos ya hace unos años trabajando para poder visibilizar y también generar soluciones, políticas públicas a una problemática que vemos que cada vez más se hace más presente en los procesos adoptivos”, afirmó. En ese marco, detalló que las adopciones interrumpidas pueden darse tanto durante la etapa de vinculación como luego de que el niño o la niña ya fue integrado a una familia.
Buratovich sostuvo que las causas son múltiples y que existen fuertes desigualdades entre provincias en la forma en que se acompañan estos procesos. A su entender, uno de los principales problemas radica en la manera en que se comunica socialmente la adopción, muchas veces desde una mirada idealizada que omite su complejidad.
“Hablamos mucho sobre adopción, pero tal vez hablamos siempre de una manera romantizada y no tanto de una manera integral de qué implica la adopción”, advirtió.
La referente también cuestionó el énfasis puesto únicamente en acortar plazos, sin considerar las necesidades reales de quienes están involucrados. Remarcó que los tiempos deben ajustarse a cada situación, con especial atención en los derechos de niños, niñas y adolescentes, que son los principales afectados cuando un proceso se trunca.
Desde la experiencia territorial de Aldeas Infantiles, el informe se construyó a partir del acompañamiento directo de chicos que regresaron a dispositivos de cuidado luego de una adopción fallida. Si bien aclaró que se trata de una muestra propia, aseguró que la problemática se repite en todo el país. “Esto sabemos que pasa, que pasa muchísimo y que pasa en todas las provincias del país”, indicó.
Uno de los puntos centrales es la falta de acompañamiento sostenido a las familias adoptantes. “La principal causa está en el sistema de protección y en cómo seleccionamos, capacitamos y acompañamos a las familias, no solo antes de la adopción sino también después, cuando empiezan a aparecer las situaciones propias de la crianza y la construcción del vínculo”, afirmó.
En ese contexto, mencionó el trabajo que vienen desarrollando en Misiones, donde el año pasado presentaron un proyecto de ley orientado a fortalecer la capacitación y el acompañamiento de las familias adoptantes. La iniciativa fue elaborada con aportes del Poder Ejecutivo, el Judicial, hogares convivenciales y niños y niñas que participaron del proceso.
El impacto emocional de las adopciones interrumpidas es uno de los aspectos más delicados que revela el informe. Buratovich describió el daño que provoca en quienes atraviesan estas experiencias y alertó sobre la carga de culpa que muchos niños internalizan. “Un poco la idea, el imaginario que se crea en los chicos es ‘fallé, no estuve a la altura de lo que esperaban esas familias’”, expresó.
Informe Aldeas Procesos Excluyentes (1) (1)
En cuanto a los datos relevados, explicó que la organización comenzó a contabilizar los casos desde 2015 y que el último informe, publicado en noviembre de 2025, muestra un incremento sostenido. Incluso, hubo años en los que se registraron más procesos excluyentes que adopciones iniciadas, con interrupciones que ocurrieron luego de uno o dos años de convivencia familiar.
Al analizar los motivos, señaló que muchas decisiones recaen sobre supuestas conductas del niño o la niña, lo que abre interrogantes sobre la preparación de los adultos y el acompañamiento brindado por el sistema. En ese sentido, planteó la necesidad de revisar qué información reciben las familias y qué concepción social existe sobre la adopción. “No existen hijos de primera, hijos de segunda”, enfatizó.
La directora de Programas remarcó que estos procesos pueden prevenirse con políticas adecuadas y recursos suficientes. Para eso, consideró clave contar con equipos formados, presupuesto para el seguimiento en territorio y cronogramas de capacitación previos a la vinculación. Todo ello, dijo, forma parte del proyecto de ley que actualmente se encuentra en comisión en la Legislatura misionera.
Finalmente, advirtió sobre las falencias en el acompañamiento psicológico posterior a una adopción interrumpida. Si bien destacó el abordaje integral que realiza Aldeas Infantiles, reconoció que no todos los hogares cuentan con las mismas herramientas. “Necesitamos poder poner el foco en lo que cada chico necesita”, concluyó.




