Misiones dejó de integrar el podio de las provincias con el combustible más caro del país, una situación que fue celebrada por el sector estacionero, aunque con cautela. Según explicó Faruk Jalaf, presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio y Afines del Nordeste (CESANE), el cambio no responde a una modificación estructural, sino a decisiones comerciales de las petroleras en un mercado sin parámetros previsibles.
“Era un podio que no nos gustaba y del que no queríamos saber nada. Por fin salimos de ahí”, señaló Jalaf en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, al referirse a la situación que durante años colocó a Misiones entre las provincias con los precios más elevados.
Consultado sobre las razones que explican este cambio, Jalaf fue claro: no hay una fundamentación técnica concreta. “Nuestro país se rige por normas que no están escritas. Hay una petrolera estatal que maneja los precios a nivel país y, en base a ella, las demás se acomodan”, explicó.
Según detalló, cuando la petrolera estatal baja los precios por conveniencia comercial o caída en las ventas, el resto del mercado acompaña. Sin embargo, remarcó que ni el precio internacional del petróleo ni los impuestos registraron aumentos que justifiquen variaciones significativas.
“Lo único que podría justificarlo es la inflación mensual, que ronda el 2%. Pero si nos guiáramos por eso, todas las provincias deberían aumentar de la misma manera”, indicó.
Otro de los argumentos históricos para explicar los precios más altos en Misiones fue el costo logístico. No obstante, Jalaf relativizó ese impacto. “La logística influye, pero no es un parámetro significativo. Te cruzás pocos kilómetros y los precios cambian, cuando las distancias son prácticamente las mismas”, sostuvo.
En cambio, puso el foco en un cambio reciente a nivel provincial: la reducción y equiparación del impuesto a los Ingresos Brutos para las petroleras. “Había empresas que pagaban 4,5% y otras apenas 1% o 1,5%. Eso era injusto. Logramos que todas estén en igualdad de condiciones”, explicó.
Aclaró, sin embargo, que las estaciones de servicio no forman precios. “Nosotros no ponemos los valores en el surtidor. Lo que buscamos es competencia leal”, subrayó.
Sin embargo, a pesar a haber salido del podio, Jalaf advirtió que no hay certezas de nuevas bajas. “Teóricamente podría bajar un poco más, pero no tenemos ninguna seguridad”, señaló.
En cuanto al consumo, explicó que las ventas siguen en niveles bajos, incluso con precios relativamente más competitivos. “Los autos nuevos consumen menos combustible y hay más estaciones, por lo que el volumen se reparte”, indicó.
Para cubrir costos, una estación necesita vender entre 300.000 y 350.000 litros por mes, un umbral que no siempre se alcanza, lo que obliga a ajustes internos, especialmente en estaciones pequeñas.
Aun con ventas contenidas, Jalaf destacó que Misiones no registró cierres de estaciones, una situación que la diferencia del resto del país. Recordó que durante la crisis de 2001 cerraron más de la mitad de las estaciones a nivel nacional, mientras que en Misiones solo cerraron dos, y por problemas de gestión previos.
“Fue la única provincia que no tuvo cierres significativos. Eso se logró con reglas más justas, como la equiparación de impuestos”, remarcó.
Respecto al autodespacho de combustibles, Jalaf aclaró que nunca estuvo prohibido en Misiones, aunque no logró aceptación. “El cliente argentino no quiere bajarse del auto, aunque tenga un 5% menos de precio. Es cultural”, afirmó, y agregó que el sector defiende el empleo en las estaciones.
De cara a 2026, anticipó un escenario similar al actual, con cierta estabilidad pero sin grandes mejoras. Si bien reconoció una recuperación económica en algunas regiones del país, aclaró que no impacta de manera directa en Misiones, donde sectores clave como la yerba y la madera siguen complicados y el turismo muestra solo una mejora leve.




