Se conoció ayer, de manera oficial, la instrumentación del “Plan de Manejo Sostenible de Bosque en Zonas de Interfase” en las 2000 Hectáreas de Puerto Iguazú, donde la frontera entre el avance del urbanismo y la selva se vuelve cada vez más difusa. Será financiado por el Fondo Nacional para la Conservación de los Bosques Nativos y propone una zonificación urbano-ambiental.
El avance de las ciudades sobre los ecosistemas naturales suele ser una fuente de conflictos que, sin planificación, terminan en la degradación del entorno o en riesgos para la población y la biodiversidad. En ese sentido el ministro de Ecología de Misiones, Martín Recamán, y el intendente de Puerto Iguazú, Claudio Filippa, brindaron detalles de un trabajo en conjunto que ya lleva varios meses de estudios y que permitirán avanzar en el denominado “Plan de Manejo Sostenible de Bosque en Zonas de Interfase”, donde el foco está puesto en las 2000 Hectáreas, un sector donde la frontera entre el asfalto y la selva es cada vez más difusa.
Por su ubicación estratégica, funciona como un corredor ambiental vital entre el Parque Nacional Iguazú (PNI), el Parque Provincial Puerto Península y diversas reservas municipales.
Es un territorio donde la fauna silvestre, incluyendo grandes felinos como el yaguareté, circula de manera habitual.

Ordenamiento
“Este proyecto apunta a ordenar el límite entre una urbanización que va a seguir creciendo y un ambiente natural que necesita ser protegido”, explicó Recamán durante una recorrida por el área.
“Es fundamental contar con una planificación a futuro, con reglas claras y una mirada integral que permita pensar la convivencia entre la naturaleza y el desarrollo urbano, junto con el acompañamiento permanente a los vecinos que viven en estas áreas de interfase”, apuntó.
En la zona mencionada, a principios de noviembre último, tuvo lugar un operativo inédito a nivel provincial, cuando fue necesario trasladar a la yaguareté conocida como “Pará” junto a sus cachorros a la reserva provincial Biosfera de Yabotí. La intervención se realizó para resguardar tanto a los animales como a la comunidad. De la jornada de planificación participaron además el subsecretario de Ordenamiento Territorial, Lucas Russo; el subsecretario de Ecología, Facundo Ringa; y el director del IMiBio, Dr. Emanuel Grassi, entre otros funcionarios.
Filippa, intendente de Puerto Iguazú, destacó el acompañamiento del Ministerio de Ecología para avanzar en el ordenamiento de la zona. “Somos conscientes de la importancia de proteger la flora, la fauna y los recursos naturales e hídricos. Nuestro compromiso es acompañar también a las familias de las 2000 Hectáreas, donde también sabemos que se proyecta el crecimiento urbano de la ciudad”, resaltó.

Crecer sin perder el monte nativo
El plan tiene como objetivo central formular una zonificación urbano-ambiental que permita ordenar los usos del suelo, identificar áreas aptas para el crecimiento urbano sin pérdida de bosque nativo y prevenir situaciones territoriales y ambientales conflictivas.
Entre sus principales lineamientos se destacan la promoción de cinturones verdes de bosque nativo, la preservación de zonas linderas a áreas naturales protegidas y la generación de instrumentos normativos para una gestión territorial con enfoque ambiental.
Para ello, se realizarán diversas acciones, como el análisis de la pérdida de bosque nativo desde 2010, el estudio de las tendencias de expansión del ejido urbano y el desarrollo de zonificaciones de uso del suelo que aseguren la provisión de servicios ecosistémicos y la conectividad del paisaje.
Este proyecto se ejecuta con financiamiento del Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos y parte de una realidad cada vez más visible: la expansión urbana sobre áreas naturales y rurales, generando zonas de interfase donde se intensifican los conflictos ambientales y territoriales. Misiones no es ajena a este proceso y, de hecho, el 38% de los municipios de la provincia presentan áreas urbanas en contacto directo con bosques nativos, lo que vuelve imprescindible una planificación que contemple las necesidades sociales y la conservación de la biodiversidad.





