La deforestación en la Amazonia de Brasil provoca un aumento de hasta 3 grados en la temperatura de la superficie durante la estación seca y una reducción del 25% en las lluvias, en comparación con zonas que conservan alta cobertura forestal. Así lo reveló un informe difundido este miércoles por la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de San Pablo (FAPESP).
El estudio, elaborado a partir de datos satelitales del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), señala que las áreas con menos del 60% de cobertura forestal presentan condiciones climáticas similares a las zonas de transición entre selvas y sabanas, con temperaturas más elevadas, menor evapotranspiración y una marcada disminución de las precipitaciones.
Según los científicos, en las regiones más deforestadas se registra una reducción promedio de 11 días de lluvia al año, lo que demuestra que la pérdida de vegetación no solo impacta en el volumen de precipitaciones, sino también en su distribución temporal, con efectos directos sobre los ecosistemas y las actividades productivas.
“El estudio muestra que los bosques tropicales tienen un impacto gigantesco en el clima, con consecuencias para el bienestar de las poblaciones y las actividades económicas”, afirmó el investigador del INPE Luiz Aragão, citado en el informe.
En la misma línea, el primer autor del trabajo y también científico del INPE, Marcus Silveira, subrayó que los resultados refuerzan la necesidad de mantener al menos el 80% de cobertura forestal en las propiedades rurales de la Amazonia para preservar el equilibrio climático.
De acuerdo con datos de la plataforma MapBiomas, entre 1985 y 2024 la Amazonia brasileña perdió unos 520.000 kilómetros cuadrados de vegetación nativa, lo que equivale al 13% de su superficie total. El área degradada supera incluso la extensión de España y responde principalmente a la expansión de la ganadería, la agricultura intensiva y la actividad minera.
En este contexto, el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva fijó como meta alcanzar la deforestación cero para 2030 en la región amazónica. Según Aragão, la restauración de la estructura forestal permitiría recuperar servicios ecosistémicos clave, como la reducción de la temperatura, el reciclaje del agua y el almacenamiento de carbono, contribuyendo a una mayor seguridad hídrica, alimentaria y económica para el país.
Fuente: Agencia de Noticias NA





