Brasil vuelve a ser uno de los destinos más elegidos por los argentinos en cada verano. Sin embargo, detrás de sus paisajes paradisíacos y aguas cálidas, se esconde un problema que puede transformar unas vacaciones soñadas en una experiencia para el olvido: la contaminación en varias de sus playas.
Informes oficiales alertan que una parte importante del litoral brasileño no es apta para el baño, especialmente después de lluvias intensas. El contacto con aguas contaminadas puede provocar enfermedades y obligar a suspender actividades, perder días de descanso o incluso requerir atención médica.
Por qué hay playas no aptas para bañarse en Brasil
El principal factor que afecta la calidad del agua es la combinación entre lluvias abundantes y deficiencias históricas en los sistemas de saneamiento. Cuando llueve con intensidad, los desagües y efluentes cloacales desbordan y arrastran contaminantes directamente hacia el mar.
Según relevamientos basados en datos oficiales, en la última temporada cerca del 70% de las playas monitoreadas presentaron algún grado de contaminación, el peor registro de la última década. Este escenario se repite cada verano, coincidiendo con el pico turístico y el mayor estrés sobre la infraestructura urbana.

La evaluación de las playas se realiza mediante análisis microbiológicos que miden la presencia de bacterias asociadas a residuos cloacales. A partir de esos estudios, los balnearios se clasifican como aptos, regulares, malos o muy malos para el baño.
Cómo identificar una playa contaminada antes de meterte al agua
Para los turistas, reconocer una playa no apta puede marcar la diferencia entre disfrutar o pasar varios días enfermo. Hay señales claras a las que conviene prestar atención.
Una de las más importantes son los carteles informativos colocados en la arena o en accesos principales. Allí se indica si el agua es segura o si se recomienda evitar el baño. Ignorar estas advertencias es uno de los errores más frecuentes entre los visitantes.
También es clave observar el entorno. Las playas ubicadas cerca de desembocaduras de ríos, arroyos o canales suelen tener mayor concentración de contaminantes, sobre todo después de lluvias fuertes. El agua turbia, con espuma persistente o mal olor, es otra señal de alerta.
En destinos muy concurridos, como sectores de Balneario Camboriú, Bombas, Bombinhas y Florianópolis, la situación puede variar de una playa a otra e incluso cambiar de un día para el otro según el clima.
Por qué bañarse en aguas contaminadas puede arruinarte las vacaciones
El contacto con agua no apta para el baño no solo implica un riesgo teórico. Las consecuencias sobre la salud pueden aparecer en pocas horas o días y afectar directamente la estadía.
La enfermedad más frecuente es la gastroenteritis, que se manifiesta con náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal, fiebre y un fuerte malestar general. En muchos casos, obliga a permanecer en reposo y suspender salidas, excursiones o actividades planificadas.
Además, la contaminación puede provocar infecciones en la piel, los oídos y las vías respiratorias, así como enfermedades más graves como hepatitis A o fiebre tifoidea, especialmente en personas con defensas bajas.
Durante el verano, el riesgo aumenta por la combinación de altas temperaturas, mayor circulación de turistas y sistemas cloacales sobrecargados. En temporadas anteriores ya se registraron brotes de gastroenteritis viral en estados muy visitados por argentinos, como Santa Catarina y São Paulo.
Qué recomiendan para disfrutar de Brasil sin sobresaltos
Para evitar problemas y cuidar la salud, las recomendaciones son claras: no bañarse en playas señalizadas como no aptas, extremar precauciones después de lluvias intensas y evitar tragar agua de mar.
Informarse a través de reportes oficiales y consultar el estado del agua antes de elegir una playa puede marcar la diferencia. Brasil sigue siendo un destino atractivo, pero conocer estos riesgos ayuda a tomar mejores decisiones y disfrutar las vacaciones sin contratiempos.






