La cobertura de prestaciones de las obras sociales y prepagas está bajo la lupa por el creciente desfasaje entre lo que pagan las prestadoras y los costos reales de la atención médica, una situación que afecta tanto a los profesionales de la salud como a los pacientes.
Y el caso de la odontología no es una excepción. Así lo expresó la presidenta del Colegio de Odontología de Misiones, María Amelia Claro, quien afirmó en diálogo con PRIMERA EDICIÓN que “los valores de las obras sociales no llegan en algunos casos ni siquiera a cubrir el 20 o 30% del valor real de las prácticas odontológicas”.
Además, confirmó que las prestadoras están abonando las prestaciones en una ventana de hasta 90 días posteriores al servicio, en un contexto de baja demanda, porque cada vez son más los pacientes que postergan tratamientos debido a la crisis económica.
“La gente anda buscando precio como quien fuera a comprar ropa. Vienen cuando el dolor está avanzado, cuando tenés que hacer un tratamiento de conducto, poner un perno, una corona o sacar la pieza dentaria. Dejan que las cosas avancen hasta que no aguantan más y, por supuesto, la resolución de ese caso se encarece”, explicó.
Claro consideró que la desactualización no solo encarece la atención odontológica, porque son mayores los importes que debe afrontar el afiliado, sino que también empezó a comprometer las posibilidades de formación y actualización de los equipos de los profesionales.
Desfasaje e impacto
Para entender cómo impacta el escenario de precios desactualizados en la atención de los pacientes, Claro explicó que el Colegio de profesionales a su cargo establece cada tres meses una grilla de valores sugeridos, teniendo en cuenta variables como el Índice de Precios del Consumidor o la inflación.
El desfasaje lo ejemplificó comparando cifras: para un arreglo común, el Colegio establece como monto sugerido $142.742 y las prestadoras cubren de ese importe montos que van de los $26.500 a los $39.643; el valor de un tratamiento de conducto de un diente con una raíz, el Colegio lo estima en $139.501 y la cobertura abarca hasta los $55.000.
“O sea, menos de la mitad, el 40% aproximadamente del valor de la práctica. Está realmente muy atrasado, muy desfasado”, evaluó.
El impacto se siente no solo en el plano económico. Claro precisó que para el paciente significa menor acceso a la salud, ya que los costos elevados limitaron la asistencia al consultorio. “Los pacientes concurren para resolver su urgencia. Son pocos los que hay para rehabilitaciones integrales”, afirmó.
Para los profesionales, se tradujo en trabajar como prestadores en menos cartillas, en dificultades para comprar insumos e, incluso, en menores posibilidades de formarse. “El año que pasó se notó la merma en las capacitaciones, pero aún con todo el esfuerzo siguen apostando a mejorar”, cerró la especialista.





