El café comenzó a dejar de ser una curiosidad botánica en chacras aisladas de Misiones para transformarse en una línea de trabajo concreta dentro de la agenda productiva provincial. La combinación entre una iniciativa legislativa presentada en 2025 y los primeros ensayos técnicos implantados en distintos puntos del territorio marca un punto de inflexión en la exploración de este cultivo como alternativa complementaria a las producciones tradicionales.
En la Cámara de Representantes, el diputado Juan José Szychowski impulsó un proyecto de ley que propone la creación de un Programa de Promoción del Cultivo y Comercialización del Café, con el objetivo de diversificar la matriz productiva, generar empleo rural y aprovechar las condiciones agroecológicas de la provincia. La iniciativa plantea declarar de interés provincial toda la cadena cafetera, desde el cultivo hasta la industrialización, y prevé herramientas de acompañamiento para productores, como asistencia técnica, incentivos fiscales, líneas de crédito y un fondo específico para investigación y desarrollo.
Ese debate legislativo terminó de acelerar un proceso que ya se venía gestando en el ámbito técnico. Luciana Imbrogno, gerente general de la Biofábrica Misiones y subsecretaria de Desarrollo y Producción Vegetal del Ministerio del Agro y la Producción, explicó que la decisión de avanzar con ensayos exploratorios surgió de una suma de factores.
“A principio de año lo veníamos hablando con el ingeniero Guillermo Reutemann (coordinador del Instituto Misionero del Suelo), incluso después de un viaje de formación por manejo integrado de plagas donde estuve en una plantación de café. Después surgió el proyecto de ley y sentimos que era el momento de evaluarlo”, relató.
El primer paso fue un relevamiento de experiencias previas dentro de la provincia, que confirmó que no existían plantaciones consolidadas sino apenas vestigios. “Encontramos plantas, no plantaciones. Grupos de tres o diez plantas, restos de experiencias viejas, como en Campo Grande”, señaló Imbrogno en diálogo con PRIMERA EDICIÓN.
A partir de ese trabajo se recuperó material genético local y se incorporaron otras variedades con identificación precisa, hasta conformar cuatro genéticas distintas para los ensayos.
“Una de esas genéticas es lo que llamamos local, sabemos que es robusta, pero no sabemos exactamente qué variedad es. Las otras tres tienen nombre y apellido, dos de ellas son híbridos”, explicó.
Con ese material, durante la primavera se implantaron ensayos de campo en tres sitios estratégicos: el Centro Hortícola de San Vicente, la Escuela Agrotécnica de Eldorado y la Cooperativa Agropecuaria Yapeyú Limitada, de Guaraní, todos bajo sistemas agroforestales. Imbrogno remarcó que se trata de una experiencia exploratoria y de largo plazo.
“Yo repito que es un ensayo exploratorio, no significa que todo el mundo va a hacer café. Tenemos que evaluar la adaptación del cultivo, la incidencia de plagas y enfermedades, el rendimiento y la calidad”, advirtió. A eso se suma el desafío industrial, ya que el café requiere procesamiento posterior. “Es un cultivo industrial, tiene que haber una industria añadida, aunque sea artesanal”, sostuvo.
El enfoque agroforestal aparece como una condición clave. “Creemos que es la manera de producir en Misiones, con árboles, no con monocultivo”, afirmó.
Según detalló, este sistema permite proteger las plantas del sol y de las heladas, mejorar la infiltración y retención de agua y generar un ambiente más estable tanto en verano como en invierno. “El cultivo sufre mucho menos”, resumió.
El seguimiento técnico estará a cargo del Ministerio del Agro, con participación de la Biofábrica, las instituciones educativas y la cooperativa. Hasta el momento se aplicaron bioinsumos como Trichoderma, utilizado como biofertilizante y biofungicida, ante la detección de riesgos sanitarios como la roya.
“Acá hace calor y hay mucha humedad, entonces es propenso a enfermedades fúngicas. Por eso estamos trabajando en la prevención”, explicó.
Imbrogno fue clara al poner paños fríos a las expectativas inmediatas. “No significa que mañana todos salimos a producir café, ni que haya plantines para los productores. Los plantines que se hicieron son solo para los ensayos”, aclaró.
Los primeros resultados concretos estarán vinculados a sanidad y manejo del cultivo, mientras que la evaluación de rendimiento y calidad recién podría darse en un horizonte de tres años. “Necesitamos que haya cosecha para eso”, concluyó.




