Cuando la temperatura empieza a subir y las radiaciones solares se intensifican, la mayoría de las advertencias se concentran en el cuidado de la piel. Sin embargo, los ojos suelen quedar fuera del radar, pese a que la exposición al sol también puede provocar daños importantes en la vista, sobre todo durante el verano.
La oftalmóloga Dra. Betty G. Arteaga (M.N. 112.049 – M.P. 332.301), del servicio de Oftalmología del Hospital Italiano, alertó que los rayos ultravioletas UVA y UVB son altamente dañinos para los ojos, al igual que para la piel. En ese sentido, remarcó que los párpados son una de las zonas más olvidadas y, a la vez, una localización frecuente del cáncer de piel.
“La piel y los ojos tienen memoria: si estuvieron expuestos de manera excesiva a los rayos UV, el daño se acumula con el tiempo”, explicó la especialista.
Anteojos de sol: qué tener en cuenta
Para protegerse de los efectos de la radiación solar, el uso de anteojos de sol es fundamental, aunque no cualquier lente sirve. Según Arteaga, el color del cristal no determina el nivel de protección.
“No existe una relación directa entre el tono del lente y el grado de protección. Un vidrio oscuro no necesariamente protege más. Incluso hay anteojos transparentes que cuentan con filtros ultravioletas”, aclaró.
Por eso, recomendó:
Comprar anteojos en ópticas reconocidas
Verificar que el lente tenga filtro UV certificado
Elegir modelos envolventes, que cubran bien toda el área ocular
Usarlos también en días nublados, ya que la radiación UV sigue presente
Ojos y agua: pileta, mar y deportes
Durante el verano, muchas molestias oculares aparecen por el contacto con el agua. Para evitar irritaciones al nadar o al practicar deportes acuáticos, la especialista aconsejó el uso de antiparras o lentes de agua, que incluso pueden adaptarse a la graduación que necesita cada persona.
En el caso de quienes usan lentes de contacto, la advertencia es clara:
Quitarlos antes de ingresar a piletas o al mar
Evitar su uso en ambientes con arena, viento y sol intenso
“El agua puede contener microorganismos que se adhieren a los lentes, se multiplican y generan infecciones en la córnea”, explicó Arteaga.
Aumentan las conjuntivitis en verano
Las infecciones oculares también tienen un comportamiento estacional. En verano, los casos de conjuntivitis viral aumentan hasta un 20%, y cada dos o tres años se registran brotes más intensos.
“El calor invita a refrescarse, pero el agua clorada de las piletas y los espacios con mucha gente, como las playas, incrementan el riesgo de contagio”, señaló la oftalmóloga.
Entre las recomendaciones básicas para prevenirlas, mencionó:
No compartir toallas
Evitar refregarse los ojos con las manos sucias
Lavarse la cara con agua y jabón al salir de la pileta
Usar lágrimas artificiales para mantener los ojos lubricados
Especial cuidado en niños
Durante las vacaciones, los niños pasan más tiempo al aire libre, lo que los vuelve más vulnerables a los efectos del sol. Por eso, se recomienda:
Evitar la exposición en horarios de máxima radiación
Usar gorros o sombreros
Incorporar lentes de sol con filtro UV a partir de los 5 o 6 años
“Está demostrado que más de la mitad de la exposición solar de una persona ocurre antes de los 16 años, por eso es clave cuidar la vista desde la infancia”, remarcó Arteaga.
Aire acondicionado, pantallas y alimentación
La especialista también advirtió que el uso prolongado de sistemas de climatización puede provocar el llamado síndrome del ojo seco, con síntomas como visión borrosa, picazón o sensación de ardor. Para evitarlo, recomendó mantener el aire acondicionado entre 21 y 25 grados.
Además, alertó sobre el impacto de las pantallas: computadoras, celulares, tablets y televisores pueden generar fatiga ocular, por lo que sugirió reducir el tiempo de exposición y alternarlo con actividades recreativas al aire libre.
Por último, destacó la importancia de una alimentación saludable, rica en:
Vitaminas A, C y E
Antioxidantes
Ácidos grasos Omega-3
Entre los alimentos recomendados mencionó zanahorias, verduras de hoja verde, cerezas, naranjas y pescados, que contribuyen a mantener una buena salud ocular.





