Si tiene pensado encarar la ruta este verano para recorrer Misiones, será mejor que levante el pie del acelerador porque de lo contrario, a su regreso, unas semanas después o quizás cuando tenga que renovar su licencia de conducir, es muy probable que se encuentre con un acta de infracción por exceso de velocidad tomado por un radar del que nunca se enteró sobre su existencia, principalmente por la deficiente señalización, que no cumple con lo establecido por ley y que luego es muy difícil de comprobar al momento de hacer un descargo.
La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) detalla en su sitio web que en Misiones son 46 los radares legalmente habilitados para labrar multas, entre fijos y móviles, distribuidos entre las rutas nacionales 12, 14 y 101 como así también en avenidas de Puerto Iguazú y de Posadas. En este último caso no debe olvidarse que la traza de la ruta nacional 12 (en la capital provincial) tiene tramos con categoría de avenidas, como lo son la Fernando Elías Llamosas y Quaranta, con radares que emiten actas de infracción.
Hay quienes dirán que son más los cinemómetros habilitados en la lista de la ANSV que los sitios en los cuales operan y la explicación técnica es que “se toma el ascenso y descenso de cada carril, no solamente el paso del vehículo de frente o desde atrás, es decir dos cámaras para cada carril y en un mismo sitio son cuatro cámaras”, señaló uno de los operarios consultado por PRIMERA EDICIÓN.
Agregó que “hay sitios que se manejan solo con dos cámaras fijas, una para cada carril y con eso alcanza para medir correctamente la velocidad, incluso con una móvil que apunta en un solo sentido ya es suficiente para tener precisión y detectar un exceso de lo permitido”.
La ANSV es la que autoriza la instalación de radares y el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) es quien homologa los cinemómetros.
La Dirección Nacional de Vialidad (DNV) también tiene responsabilidad, en las rutas de su jurisdicción, sobre los sitios en los que se instalan los radares para verificar que se cumpla, entre otros requisitos, con la demarcación (cartelería y demás) correspondiente, para evitar que terminen generando maniobras temerarias de los automovilistas y que concluyan en un siniestro vial ante una desaceleración o frenado brusco.

Sin visibilizar
El control de la velocidad máxima permitida en las rutas es cierto que “puede salvar vidas”, “evitar choques” y “ordenar el tránsito”, pero también es verdad que, si no se utilizan las herramientas de manera correcta o se las manipula con otras intenciones, puede ocasionar un daño mayor.
Mirar y copiar lo bueno, o bien corregir lo que hace falta, no está mal y la cercanía con Brasil es inevitable en materia de radares. El fácil rechazo a una sugerencia en ese sentido y la defensa inmediata es: “Claro, se van a Brasil y en las rutas se comportan como unas ‘señoritas’, respetan los límites de velocidad pero acá no”.
La realidad es que la señalización en las rutas del país hermano es visible en un alto porcentaje, cuando en Misiones es a la inversa. Lo que clama a gritos el usuario en Misiones es mejorar lo existente, no quitar los radares, “que funcionen pero con la cartelería y conos como corresponden, respetando las distancias establecidas por ley y no que lleguen multas de lugares donde nadie imagina que había un radar. Si no, tendremos que pensar que sí es con intenciones recaudatorias, no queda otra, deben preocuparse y ocuparse para que los radares sirvan de manera preventiva”, afirmó Roberto González, conductor con muchos años transitando las rutas de Misiones.
Detalló que “cualquiera puede verificar, sin ser un especialista, qué está bien y qué no. En el Acceso Sur de Posadas, en sentido hacia la ex Garita, hay carteles que avisan el control por radar, la proximidad al mismo, el límite de velocidad máxima y cuándo ya uno pasó dicho control. Sin embargo eso no ocurre con los demás radares fijos y ni hablar con los que son móviles, que parecieran estar escondidos”.
“En mi caso no me multaron, pero me resulta estresante ir y venir manejando desde Iguazú a Posadas para visitar a mi hija que está estudiando para contadora. Hay que estar más atento tratando de detectar un cono escondido en la banquina, entre los yuyos, que me dé un indicio que hay un móvil con una cámara buscando multarme”, señaló Eduardo García a PRIMERA EDICIÓN.
Dijo que “es muy loco lo que sucede, porque uno va a una velocidad normal y de repente otro auto que va adelante te frena de manera pronunciada porque detectó un radar que ya está encima. Y ojo, hablo de los móviles como de los fijos, porque si bien dicen que algunos todavía no emiten multa, la verdad es que uno no sabe si es así o no. Es todo un problema extra el tema de los radares y pueden ocasionar accidentes por el hecho de tener que frenar de golpe”.
Los habilitados
En el listado de la ANSV se puede observar dónde están situados los 32 radares fijos habilitados en Misiones, mientras que los restantes 14 pueden ser utilizados por la provincia en los lugares que así lo requiera.
Así, Puerto Iguazú sobresale nítidamente en cantidad tanto sobre las rutas nacionales que llegan hasta la “Ciudad de las Cataratas” como en avenidas del ejido urbano, con once en total.
“Hay lugares, pueblos, en los cuales el misionero, por el boca en boca, sabe medianamente dónde están los radares fijos. Tampoco se puede decir que están todos ocultos porque eso no es verdad, hay algunos que se ven claramente, están ya en el ingreso a una localidad donde uno sabe que, al tratarse de una zona urbana, tiene que bajar la velocidad y no puede ir a más de 60 kilómetros por hora”, opinó Román Núñez.
En la misma línea apuntó que “nosotros utilizamos con frecuencia la ruta 14 y la verdad es que hay lugares donde deberían instalarse más radares o hacerse controles preventivos, más campaña de concientización”.
Precisamente sobre la ruta nacional 14, en el listado de la ANSV, figuran los cinemómetros en Campo Grande, Oberá, Alem y Salto Encantado, como habilitados para emitir fotomultas.
Otra de las objeciones salientes, planteadas por los automovilistas es la notificación de la multa. Hubo casos en los cuales se enteraron recién cuando realizaron el trámite para renovar la licencia de conducir que tenían hasta diez multas por exceso de velocidad en los últimos tres años y nunca recibieron un solo aviso.
“Me encontré con una cantidad enorme de multas por exceso de velocidad en mi provincia, en Misiones, no lo podía creer. Fui y pedí explicaciones en el lugar donde te envían a pagar, allá por Uruguay y Espora, y me mostraron la foto de mi patente con el exceso de velocidad, pero eso no me dice nada, puede estar tomado en cualquier lugar”, indicó Rodrigo G.
Aclaró que “nunca recibí ninguna notificación en mi domicilio ni tampoco por correo, pero tuve que pagar por multas que ni sabía que tenía, si no me quedaba sin poder renovar mi licencia de conducir”.
Ubicaciones y distancias de carteles a respetar
De acuerdo a la información que figura en la propia página de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), para que la fiscalización de velocidad mediante cinemómetros móviles sea legítima, debe ajustarse a un protocolo de aviso previo que no deja nada librado al azar.
El esquema de seguridad busca que el conductor esté debidamente informado sobre la presencia de controles, evitando frenadas bruscas que podrían causar accidentes. Este procedimiento, detallado para operativos sin detención del vehículo, establece una cadena de advertencias que comienza casi un kilómetro antes del punto de medición.
La secuencia se inicia con el cartel que debe expresar: “Radar Vigila”. Dicho cartel es la piedra angular del operativo y debe estar ubicado con una antelación mínima de 900 metros respecto al cinemómetro controlador de velocidad. Es el aviso temprano que permite al automovilista revisar su velocímetro con tiempo de sobra.
Pero no termina ahí. La normativa exige una segunda señalización: “Fiscalización de Velocidad Realizado por…”, que debe situarse exactamente a 200 metros de la primera señal, lo que lo posiciona a 700 metros del radar. Allí ya debe identificarse quién está llevando adelante el control, otorgando transparencia al acto administrativo.
Advertencias sucesivas

A medida que el vehículo avanza, la información se vuelve más específica. A 300 metros de la segunda señal tiene que aparecer el cartel de “Atención Radar Móvil”. En ese punto, el conductor se encuentra a 400 metros de la zona de control técnica, habiendo recibido ya tres avisos claros sobre la presencia del operativo. El paso final, antes de llegar al cinemómetro, es la confirmación de la “Velocidad Máxima” permitida para ese tramo específico. Ese cartel, determinado por la Dirección Nacional de Vialidad, debe estar a 100 metros de la señal anterior y a 300 metros del equipo de medición. Es el recordatorio de ley: si pasás esa marca excedido, la infracción queda registrada.
Además, para garantizar que el operativo sea visible y seguro, el protocolo exige un enconado de seguridad. No se trata de poner un cono y ya, sino que se debe colocar uno cada 100 metros desde el primer cartel (“Radar Vigila”, a 900 metros) hasta la ubicación misma del cinemómetro. Esto crea un cordón visual que protege tanto a los agentes como a los usuarios de la vía.
Finalmente, el cinemómetro controlador debe estar emplazado en la denominada “zona de control” que se va anunciando, no antes ni tampoco más lejos. Si alguno de esos pasos fallara, o si la distancia entre carteles no es la reglamentaria, la validez del control puede ser cuestionada y carecer de validez.





